Una tesis de grado presentada por Matías Asconeguy en la Facultad de Ciencias Sociales investiga la presencia de indios en Uruguay. Allí se establece que llegan al país desde hace unos 15 años, a través del conglomerado de empresas Tata Consultancy Services (TCS) que se ubica en Zonamerica desde el año 2002. 

Uruguay es un destino laboral que les conviene porque ganan tres veces más que en la India, esto les permite enviar remesas y ahorrar. En principio eran unos 60 indios, ingenieros informáticos o de sistemas, de ellos solo quedan siete, indica a Sala de Redacción Asconeguy. El sociólogo agrega que Uruguay “no atrae inmigrantes”; en el censo del año 2011 representan solo el 2% de la población. 

Amir tiene 32 años y hace seis años que vive en Montevideo. Explica a Sala de Redacción que sólo escuchó hablar de Uruguay cuando la empresa abrió el llamado para postularse: “de América había escuchado sobre Brasil, de Uruguay sólo por el fútbol”, agrega. Mientras que en 2008 llegaron 637 indios a Uruguay, para 2017 la cifra trepó a 1.238, según datos que brindó la Dirección Nacional de Migración al diario El País (en su mayoría hombres de entre 22 y 30 años). La tesis cuestiona por qué Uruguay no los retiene como sí lo hace Argentina con la migración china, por ejemplo. 

La investigación agrega que a diferencia de la migración del siglo XX donde los inmigrantes llegaban a Uruguay para escapar de la guerra y el hambre, la inmigración india es reducida al contexto laboral y temporal. Asconeguy expresa que “muchos buscan irse a Estados Unidos o Canadá. No tienen hijos a cargo pero mandan remesas. Hay un flujo de renovación constante, se van y vienen otros”.  Por otro lado explica que los indios que viven en Uruguay practican en mayor medida la religión hinduista: el 81% de la población india se reconoce como hindú. 

A Amir le sorprenden las grandes extensiones de campo en Uruguay. Explica a Sala de Redacción que hay un “espacio respirable y ritmo pausado, es bueno que la forma de vida de Montevideo sea más lenta”, “me gusta Uruguay, es tranquilo”, agrega. Muchos de ellos viven en el barrio Pocitos en Montevideo y son provenientes del sur de India, de la provincia Tamil-Nadu. India tiene una población de 1300 millones de personas. “En India me tomaba hora y media ir al trabajo, aquí 15 minutos”, dice Amir. 

Les resulta singular y único el mate, lo encuentran de gusto similar al té indio. Les agrada el espacio libre y el clima sin condiciones extremas, algo que pasa en la India. El investigador de la Udelar reflexiona que lo tranquilo y apacible puede ser visto también como el fin del mundo. “Por lo tanto quedarse puede ser enterrarse”, aclara Asconeguy. 

La alimentación es un elemento fundamental de integración. En la investigación se establece que se les hace difícil conseguir especias para los alimentos típicos de la India. Han tenido que apelar a la creatividad: “mezclan harina integral con la de trigo y entonces logran la textura ideal para preparar el chapatis, y para hacer pakoras usan la harina de garbanzo del fainá”, dice Asconeguy. A su vez no comen vaca, ni cerdo. Asconeguy expresa que “la ausencia de alimentos de origen indio es un factor negativo para la integración”. Sin embargo, curiosamente, han incorporado a su dieta el dulce de leche. 

El trabajo de grado establece que los indios no aprenden el español en profundidad y al vivir poco tiempo en el país -entre seis meses y un año- no sienten la necesidad de aprenderlo. Donde trabajan comparten espacio con personas del mismo origen que manejan de manera fluida el inglés. Esto genera que no salgan y no tengan acercamiento con los uruguayos ya que “les aburre” no poder comunicarse. Los que se radican, en cambio, sí se preocupan por aprender el español.

Según se recoge en la tesis, la percepción mayoritaria de los indios en Uruguay es que “muchos uruguayos parecen no querer comprometerse y las familias indias desaprueban el divorcio”. Esto tiene sentido al tener en cuenta que en India los casamientos son arreglados por las familias. En la India viven tres generaciones de parientes bajo el mismo techo, “en el contexto de ser extraños se permiten más libertades y relativizan los estigmas de su propia sociedad”, asegura Asconeguy. Respecto a la comunicación con sus familiares, la mayoría mantiene contacto por plataformas como Skype o Whatsapp. 

Amir tiene 12 horas de trabajo promedio sumado el trabajo en su domicilio. Este ritmo es una constante en los migrantes indios en Uruguay. Tienen el tiempo libre reducido a los fines de semana: “nos juntamos los viernes de noche para ir al cine, cenar o comer churros en el Parque Rodó”, expresa Amir a Sala de Redacción.

No todo es trabajo 

Uno de los deportes más populares de la India es el cricket, introducido por los ingleses durante la colonización del país. Es una de las costumbres que mantienen en Uruguay, donde varios de ellos practican este deporte; los fines de semana se disputa sobre la rambla de Punta Carretas el campeonato local de cricket. Algunos uruguayos que caminan o corren por la rambla ven con curiosidad el partido y se acercan a mantener una mínima conversación con los deportistas. Amir menciona que tiene interés en que se sumen uruguayos al campeonato pero hasta ahora no ha ocurrido. 

Son 120 los inmigrantes indios en Uruguay que forman parte de lo que llaman la Uruguay Premier League (UPL). Participan alrededor de ocho equipos. El diario El Observador destaca que se conformó una selección de cricket que representó a Uruguay en el campeonato sudamericano en Colombia y alcanzaron el segundo lugar.

Cuestiones culturales 

Todo proceso migratorio requiere doble adaptación, señala Asconeguy: de los que llegan y de los que están. Sin embargo, el informe cita a un informante calificado que señala que tienen “olor corporal” y que a algunos uruguayos les desagrada el aroma a su comida, pero el sociólogo indica que “si existe discriminación, ésta no es percibida por los indios que dicen ser tratados con afecto, cariño y respeto”. Un aspecto llamativo para los uruguayos es ver a los hombres heterosexuales indios caminar abrazados por la rambla.   

Finalmente la investigación ensaya algunas posibles respuestas con abordaje multicausal de por qué Uruguay no retiene a los inmigrantes indios. Lo primero que señala es que Uruguay no es conocido y tiene escasa visibilidad a nivel internacional y los que se radican sienten que se quedan aislados, al margen del mundo globalizado. 

Tienen además fuertes lazos familiares que les impiden radicarse por sus consecuencias emocionales. Se incluye entre las posibles causas para la no radicación en Uruguay la presión endogámica para formar una familia. Los hombres y mujeres uruguayos no son bien vistos por las familias indias, quienes deben dar su consentimiento para el casamiento. La distancia cultural es otro factor a tener en cuenta, aumentan las dificultades de adaptarse al estilo de vida uruguayo sobre todo desde el punto de vista de los alimentos, los hábitos, las costumbres y la religión.
La zona del Río de la Plata está alejada del imaginario indio como destino de migración. En Argentina hay 2000 indios, proporcionalmente menos que en Uruguay. Asconeguy afirma a Sala de Redacción que “hay países como Estados Unidos o Inglaterra en los que hay comunidades numerosas (se acepta académicamente el término “diáspora india”), sin embargo en el caso de los indios residentes en Uruguay lo viven como posible destino porque tienen formación universitaria en profesiones con proyección de futuro”.

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