Avión argentino se estrelló en el Río de la Plata, a unos 10 km al sur de Carmelo el 27 de mayo 2014. AFP PHOTO / FUERZA AEREA URUGUAYA

Una avioneta privada, que iba de San Fernando, Provincia de Buenos Aires, a Carmelo, Colonia, cayó en el Río de la Plata el martes al mediodía, con 9 personas a bordo. Cinco de ellas murieron. Fueron rescatados por la Prefectura argentina, la Armada uruguaya y la Fuerza Aérea, e inmediatamente trasladados a centros de asistencia médica en Buenos Aires y Colonia.
El miércoles fueron llamados a declarar los familiares de los pasajeros y ayer por la mañana fueron enviados a Buenos Aires los cuerpos de cuatro de los fallecidos, con la excepción del cuerpo del piloto que fue retenido en pos de las investigaciones en proceso.
Con el correr de las horas se dieron a conocer más detalles del accidente ocurrido a unos kilómetros de Carmelo. Se disipó la inicial confusión sobre cuántas personas iban a bordo, quiénes eran dichas personas y la causa del incidente.
El avión pertenecía a los dueños de la marca de ropa Kosiuko y en una primera instancia se especuló que uno de ellos, Federico Bonomi, se encontraba en él. Luego se confirmó que Bonomi se encontraba en Estados Unidos, y que se enteró del accidente por los medios. Declaró que el avión era cuidado como correspondía.
Era un vuelo corto, de unos 15 minutos de duración, desde San Fernando al aeropuerto de Carmelo, que se utiliza únicamente para vuelos particulares. Tanto el piloto como los ocho pasajeros (siete hombres y una mujer) eran argentinos. Los pasajeros eran ejecutivos de diferentes empresas, entre ellos el gerente de Kosiuko, que asistían a una reunión de negocios en el hotel Casa Chic, también propiedad de Bonomi. El retorno estaba previsto para esa misma tarde.
El primer llamado de alerta recibido en el aeropuerto de Carrasco ocurrió 20 minutos después del despegué,  por uno de los sobrevivientes. Así comenzó la búsqueda y rescate de las víctimas del accidente, según consignó el diario argentino Clarín.
El rescate fue realizado por vía aérea debido a que el avión se había estrellado en una zona del río donde el agua era poco profunda, lo que dificultaba la aproximación de los rescatistas. El helicóptero de la Prefectura argentina sacó a los dos sobrevivientes que habían logrado salir del avión, para trasladarlos a San Fernando donde recibieron asistencia médica. La Fuerza Aérea uruguaya sacó del interior del avión a los otros dos sobrevivientes los cuales fueron llevados al aeropuerto de Colonia y posteriormente trasladados al Centro Medico Orameco en Carmelo.
Tres de los cuerpos de los fallecidos fueron retirados el martes por la noche y llevados a la morgue en Carmelo para realizarles autopsias.
El miércoles al mediodía, integrantes de la Armada Nacional, el Cuerpo de Buzos Tácticos y Bomberos llevaron a cabo el operativo para extraer los cuerpos del piloto y de uno de los pasajeros que estaban atrapados en la cabina. Debido al destrozo ocasionado por el impacto, tuvieron que desarmar parte del interior del avión para poder extraer los cuerpos, que luego fueron enviados a la morgue. El operativo fue presenciado por los médicos forenses, la fiscal Alicia Ghione y la jueza María Alexandra Facal, a cargo del caso.
La jueza Facal llamó al juzgado a los familiares de los fallecidos a declarar como testigos y para realizar los respectivos reconocimientos de los cuerpos. También se le tomó la primera declaración a uno de los sobrevivientes hospitalizado en Carmelo, Sebastián Vivona, que dijo que no recordaba nada del evento y que aún no sabía bien qué era los que le había ocurrido al resto de los pasajeros, según informó El Observador. En el mismo día retornó a Buenos Aires para completar su recuperación de fracturas en ambos brazos y una pierna.
Horas más tarde, otra sobreviviente, Paula Buery, internada en el CTI de Carmelo debido a fracturas en la cadera y politraumatismos, fue trasladada vía marítima a Argentina. Los restantes sobrevivientes, Santiago Villamil e Ignacio Llosa,  fueron también trasladados de San Fernando a Buenos Aires y se encuentran fuera de peligro.
Investigando. Actualmente se trabaja sobre la hipótesis de que el accidente se dio a partir de la niebla que redujo la visibilidad del piloto a cero, además de que el aeropuerto de Carmelo no cuenta con balizamientos, por lo que,  generalmente no funciona de noche ni bajo condiciones climáticas arriesgadas, según comentó el capitán aviador del aeropuerto, Alfredo Graña, a El Observador. Graña sostuvo que se vuelve muy difícil lidiar con la niebla en pleno vuelo, ya que ésta despoja a los pilotos de visibilidad alguna y que en casos como estos los pilotos deben dar la vuelta. Se estima que eso fue lo que hizo el piloto, pero se especula que se dio una posible falla mecánica que provocó la caída de la aeronave, que se estrelló en el río a kilómetros de la costa.
La jueza ordenó que se retiren los restos del avión para que los técnicos se encarguen de realizar las respectivas investigaciones y determinar las posibles causas.
Florencia Beceiro

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