Hace más de diez años que Paula* incursionó en el grafiti. Al preguntarle si este modo de expresión debería contribuir estéticamente a la ciudad, su respuesta es contundente: “Cuando pinto, busco que me agrade a mí, no a los demás. La belleza es sumamente subjetiva”.

Rave incursionó en el mundo del aerosol “por curiosidad”, motivado por un compañero de liceo con el que mantenía una buena relación y lo alentó a probarlo. Él rápidamente se sintió identificado con esta forma de expresión y pasó a formar parte de su vida. “Era algo que cerraba, que me faltaba y cuando lo encontré cuadró todo”, relató el joven a Sala de Redacción

En relación a los edificios que fueron objeto de grafitis en el mes de abril en el centro de Montevideo, ambos destacaron que la amplia cobertura mediática desencadenó un considerable temor, por una parte a los autores o colegas, pero principalmente a los vecinos y a la población que no está vinculada con el entorno del grafiti. A Paula la contactaron desde un importante medio televisivo para preguntarle detalles sobre las modalidades del grafiti. “Yo no voy a hablar de algo que no hice o algo que hicieron otras personas”, les respondió. Y le generó cierta inseguridad el hecho de que ese medio haya accedido a su contacto. Al consultarles la fuente no la quisieron revelar. 

“Hay que pegarles un tiro”, “hay que matarlos a todos”, “que vayan presos”, fueron algunos de los comentarios que se encontraban en los portales de noticias que mostraban imágenes de las fachadas pintadas e incluso, vídeos grabados desde las cámaras de seguridad donde se veía a los autores del hecho en cuestión. Rave opina que los medios de comunicación son en parte responsables de que se “genere tanto miedo” y respuestas de odio. Comenta que lo muestran como “más peligroso de lo que efectivamente fue”, ya que hace muchos años que esta forma de expresión está presente en todas partes de la ciudad. Sin embargo, “hay gente que recién lo está viendo; capaz siempre tuvieron un grafiti en frente de su casa y nunca lo vieron y ahora por todo este revuelo se enojan”. Entiende que con esta modalidad “se pasó a otro nivel, pero que las repercusiones están siendo desmedidas”.

Tanto Paula como Rave coinciden en que lo peculiar de esta acción fue la dimensión y la altura. Mencionan que es un estilo común en Brasil, pero que en Uruguay no es frecuente ya que en el país vecino “es diferente el grafitti, son otras dimensiones”. “Lo que acá es un edificio de seis pisos allá es de 14, y se suben al último. Eso fue lo que asustó, acá va creciendo de a poco”, señalo Rave. 

Por otro lado, Paula expresó su aprecio por la acción de los grafiteros, destacando que “fue algo nuevo, irrumpieron y eso está demás”. Asimismo, reconoce que “ellos [los artistas involucrados] no se imaginaron que iba a generar tanto revuelo”. Sin embargo considera que deberían hacerlo con más cuidado por su propia integridad. “Pienso que ahora con el tema de las redes sociales estamos más expuestos”, opinó la artista. Y añadió “que a veces la gente no tiene mucha conciencia; pintan y se toman una foto con su cara y la suben a las redes”, sin medir las consecuencias que eso puede tener. 

Para Rave el hecho reciente generó más miedo porque “transgredió y la gente se asustó. “Es como que vos te despiertes y veas a una persona en el balcón: lo último que pensás es que van a estar pintando”. Según expresaron, lo que más preocupó a los propietarios o inquilinos de los inmuebles intervenidos no fue tanto el graffiti en sí, sino la asociación con un robo: “la gente lo primero que piensa es que van a robar, entonces te pueden pegar un tiro y eso me preocupa”, afirmó Paula a Sala de Redacción. Asimismo, señaló que esto se debe en parte a la falta de sensibilización en la sociedad uruguaya con el arte urbano.

A cinco años del asesinato de Plef

Aunque el arte callejero ha vuelto a ser objeto de discusión debido a las pintadas en los edificios de la capital, un acontecimiento trágico destaca la complejidad de esta expresión cultural. En febrero del año 2019 Felipe Cabral (Plef), un reconocido grafitero, rapero y activista fue asesinado mientras trataba de capturar una foto de una de sus obras en una casa abandonada en el barrio Punta Gorda.

Este hecho representó una pérdida muy dolorosa y significante no solo para los familiares y amigos, sino también para toda una comunidad de artistas, raperos y militantes que conocían -o no- al artista callejero por su creaciones, pero también por su impronta de lucha, de justicia, por su sensibilidad y empatía hacia los menos privilegiados.

Al día de hoy el hecho sigue impune, ya que el principal sospechoso falleció pocos meses después del hecho y al día de hoy no se hizo justicia. Cada año familiares, amigos, conocidos y colegas vuelven a manifestarse reclamando que la vida vale más que la propiedad privada y que el terrible suceso no debe olvidarse. 

Desde entonces, las calles de Montevideo muestran la leyenda “justicia para Plef”, o “Plef presente”, llevando firme el mensaje que el artista sostenía fervientemente: la vida debe primar siempre sobre la propiedad.

*El nombre es ficticio.

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