Son las 12 horas del martes y en la explanada de las oficinas centrales de la empresa estatal OSE, por la calle Carlos Roxlo en el barrio Cordón en Montevideo, está sucediendo una asamblea general con paro convocado por la Federación de Funcionarios de OSE (FFOSE) y el Sindicato Único de Trabajadores Tercerizados de OSE (Suttose) desde las 10 horas hasta el fin de la jornada. Sin embargo, no hay mucho que discutir; los trabajadores ya tienen definido ocupar el edificio y trancar la apertura de las propuestas presentadas para la licitación del Proyecto Neptuno; una iniciativa privada de potabilización de agua.

Tamara García, referente de Suttose, destacó que “se trata de la primera medida conjunta que realizan ambos sindicatos”, y que se enmarca “no sólo en la crisis hídrica y la licitación del proyecto Neptuno”, sino en la falta de presupuesto de la empresa estatal. Ambos sindicatos reclaman el ingreso de personal ya que desde 2018 se perdieron más de 1000 cargos, la regularización de los vínculos laborales tercerizados, así como mayor inversión pública y mejoras en las condiciones laborales.

Luego de resolver ocupar, un centenar de manifestantes de la asamblea general, se dirigen a ingresar al edificio, a donde aún no ha llegado la policía. Suben las escaleras en forma de caracol a la vez que realizan cánticos, palmas y golpean bidones de agua con sus manos y con palos a modo tambor, o contra la pared. Se detienen ante las puertas cerradas del directorio de OSE, intentan que los dejen pasar, sin embargo, esto no sucede porque están trancadas con llave. 

Transcurridos algunos minutos, bajan al estacionamiento, mientras al ritmo de la percusión, levantan los ánimos y gritan: “¡No se vende, el agua se defiende!”. Intentan ingresar a las oficinas del directorio por la entrada que se encuentra en el subsuelo, pero tampoco lo consiguen porque está cerrada. 

De esta manera, es que en el correr de una hora entran al edificio, suben al primer piso, bajan dos pisos más y luego vuelven a planta baja. Allí, sobre la entrada de la Gerencia General de OSE, continúan cantando, golpeando bidones y botellas de agua contra el suelo y paredes, y al unísono corean “¡abran la puerta, déjenlos pasar, que los chorros ya se van!”, en referencia a las autoridades de la empresa estatal. 

Frente a la oficina de la Gerencia General en planta baja, manifestantes cantan e intentan acceder al recinto de las autoridades de OSE. Video: Agustín Büchner.

No sólo hay trabajadores sindicalizados, también hay estudiantes y militantes sociales activos que protestan por el agua salada y consideran que el proyecto Neptuno no es una solución a futuro para este problema. Por última vez, vuelven a subir a la primera planta para intentar entrar al directorio de OSE, y así impedir la apertura de las propuestas a la licitación del Proyecto Neptuno. La obra consiste en construir y darle mantenimiento por 20 años a una planta potabilizadora a orillas del Río de la Plata, en San José, junto con las cañerías de traslado del agua potable hasta el área metropolitana. 

En todo momento los dirigentes conversan y definen los pasos a seguir. Es martes 13 de junio y parece que la mala suerte los acecha: no consiguen ocupar el edificio que estuvo todo el tiempo en manos del directorio de OSE. Sin embargo, los pasillos de la sede central se llenan de voces de rechazo por lo que sucede del otro lado de esas puertas, que están cerradas y donde se toman las decisiones importantes.

Se dirigen a las afueras del edificio. De la entrada principal por la calle Carlos Roxlo a la lateral de Soriano, y viceversa. De repente y con el correr de las horas, se empiezan a asomar integrantes de diversos gremios estudiantiles, sindicatos, del movimiento ambientalista, del cooperativismo, de “los autoconvocados” y vecinos de la zona que golpean ollas desde las ventanas de sus edificios.

Manifestantes en la explanada de OSE por la calle Carlos Roxlo. Foto: Agustín Büchner.

Júpiter Sellanes, estudiante de la Facultad de Humanidades, dice a Sala de Redacción que no está de acuerdo con que se tome “agua sucia” del Río de la Plata para potabilizarla, “ya que es lo que estamos consumiendo hoy, [con gusto salado]”. En este sentido, comenta que prefiere que se invierta en obras de infraestructura para reducir las elevadas pérdidas en las cañerías de distribución de OSE. Con ella coincide Facundo, otro manifestante quien sostiene a SdR que el Proyecto Neptuno se trata de una privatización de un bien público esencial, “convirtiendo al agua en mercancía y violando la Constitución de la República [el artículo 47]”. Ambos destacan que es importante movilizarse “como ciudadanos y como movimientos sociales”. 

En los alrededores del edificio, se escucha cantar “¡no es sequía, es saqueo!”, y un grupo de amigas que están sentadas al rayo del sol en la explanada de OSE, preparan pañuelos violetas con esta consigna que es icónica en cada manifestación. Una de ellas, comenta a SdR que el estampado no es su forma de expresión más habitual, pero les prestaron un bastidor y ahora aportan a la causa de esta manera. Otra de las jóvenes, agrega a SdR que “la moviliza y sensibiliza la lucha que están dando los trabajadores desde adentro” y que representantes de FFOSE se acerquen a las actividades barriales que organizan desde el movimiento autoconvocado, lo que ha generado fraternidad.

Sobre las 14:30 hubo forcejeos con la policía. Antes de eso, varios integrantes de la Guardia Republicana se ubicaron sobre la calle Soriano, bloqueando la puerta de entrada a los manifestantes y se colocaron vallas amarillas para impedir el paso. Luego, la manifestación volvió hacia Carlos Roxlo, la policía se replegó y dejó un pequeño vallado con pocos efectivos policiales detrás. Al rato, volvió la manifestación a Soriano y quisieron mover las vallas que impedían el camino, ahí es cuando se dieron forcejeos con la policía y la Guardia Republicana. 

Policías esperan formados para actuar e intimidar a los manifestantes en la esquina de Lorenzo Carnelli y Soriano. Foto: Agustín Büchner.

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En la jornada de este martes, el directorio de OSE realizó la ceremonia de apertura de las propuestas presentadas a la licitación pública del controvertido Proyecto Neptuno-Arazatí. Se presentaron dos consorcios constructores “Aguas de Montevideo” integrado por las empresas uruguayas Saceem, Berkes, Ciemsa y la brasileña Fast, y el “Grupo Arazatí” compuesto por las constructoras uruguayas Teyma y la Compañía Electrónica Industrial (CEI). El primer grupo tendrá una ventaja de 10% en la competencia, ya que tuvo la iniciativa de propuesta que generó la licitación. 

La planta de tratamiento que se planea construir será operada por OSE, que en total deberá pagar 800 millones de dólares a lo largo de dos décadas. Se trata del 50% de la capacidad de inversión anual de la empresa, mientras que el consorcio ganador de la licitación deberá invertir alrededor de 258 millones de dólares.

En conferencia de prensa, convocada a las 15.30 horas en el edificio central, el presidente de OSE, Raúl Montero, sostuvo que se tomarán “varias semanas” para analizar las ofertas realizadas y “dentro de 60 a 90 días” tendrán la resolución de la adjudicación. A su vez, comentó que conformaron una comisión asesora ampliada para evaluar a cuál consorcio se le otorgará la obra y destacó que debido a la crisis hídrica, el proyecto tiene “una importancia doble”, ya que se trata de “la solución para eliminar la fragilidad” del abastecimiento de toda el área metropolitana. 

Por otra parte, la vicepresidenta del organismo, Susana Montaner, resaltó que no quieren que las autoridades que los sucedan “se tengan que enfrentar a una sequía en las mismas condiciones que nosotros”. Considera que la fragilidad del abastecimiento del área metropolitana está dada porque “hay una sola fuente de agua y una sola planta potabilizadora”, refiriéndose al Río Santa Lucía y a la planta de Aguas Corrientes, Canelones.

Montaner caracterizó al proyecto Neptuno-Arazatí como una nueva planta potabilizadora, que contará con una importante fuente de “agua infinita”, aunque este concepto ha sido descartado por docentes-investigadores del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales (IECA-CURE), quienes rechazan que el Río de la Plata pueda ser considerado de esta manera. Si bien la vicepresidenta lamentó que no podrán finalizar la obra en su período de gobierno, resaltó que quedará en construcción.

También estuvo presente en la conferencia el subsecretario del Ministerio de Ambiente, Gerardo Amarilla, quien recordó que al asumir el gobierno lo hicieron con “el compromiso conjunto de garantizar el acceso al agua potable”, y remarcó que un “compromiso preelectoral” era el de aportar una fuente de agua alternativa para el abastecimiento del área metropolitana. Este punto estaba explícito en el programa de gobierno del presidente Luis Lacalle Pou, pero no en el “Compromiso por el país” de la coalición multicolor para el balotaje.

Gerardo Amarilla, Raúl Montero y Susana Montaner, durante la conferencia de prensa del martes 13 de junio en la sede central de OSE. Foto: Agustín Büchner.

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El Proyecto Neptuno ha sido impugnado con denuncias administrativas, que OSE y Presidencia descartaron, pero que el Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) y el Tribunal de Cuentas de la República (TCR) aún no. Estas denuncias administrativas obligaron a la empresa pública a suspender temporalmente la licitación y a prorrogar su período de recepción de propuestas.

A su vez, en la semana previa a esta licitación, el colectivo Redes-Amigos de la Tierra presentó un recurso de amparo ante la Justicia junto a un pedido de no innovar como medida cautelar. Esto fue rechazado por el juez letrado de lo Contencioso Administrativo de 2° Turno, Alejandro Martínez de las Heras, quien en su sentencia sostuvo que no se ha agotado la vía administrativa y por lo tanto se debe esperar al fallo del TCA para recurrir al Poder Judicial. A su vez, entiende que el juicio de amparo no es el camino correcto para dirimir estos conflictos, principalmente por razones de forma y no de contenido.

La referente de Redes María Selva Ortiz reclama que debido a las demoras que presenta este organismo, cuando este se expida sobre la legalidad de la licitación, el proyecto ya va a estar en construcción. Por lo que resolvieron apelar el fallo del juez de primera instancia, que no dio lugar a la denuncia, y en este momento se encuentran “esperando la resolución de segunda instancia”, aseguró Ortiz a SdR.

La acción de amparo que presentó Redes, con el patrocinio de Gervasio Dalchiele, del Instituto de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho, no es la única denuncia judicial que enfrentará el proyecto, sino que se le suma la que pretendía presentar la Clínica de Litigio Estratégico, a cargo del abogado Juan Ceretta, este jueves 15 de junio pero no hubo confirmación de que haya sucedido. Se trata de un pedido de medidas cautelares de no innovar, previo a una acción de requerimiento. Según explicó el abogado, la Clínica es un espacio de enseñanza, por lo tanto, son alumnos de la carrera de abogacía quienes “aportan la mano de obra” para llevar adelante el caso, el proceso de aprendizaje implica que “a veces se dilaten los tiempos ideales” para presentar las acciones judiciales. Igualmente, comentó que están “dentro del plazo para conseguir el objetivo”.

Por último, el ministro de Ambiente, Robert Bouvier, será interpelado en la Cámara de Diputados por la oposición en relación al Proyecto Neptuno con fecha a definir. En octubre de 2022, Adrián Peña, en ese entonces ministro de Ambiente, también fue interpelado junto al directorio de OSE por la misma razón.

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