La noche del miércoles 19 de junio congregó a una multitud enfilada detrás de las puertas de la sala César Campodónico que desbordaba el edificio y dejaba a casi la misma cantidad de personas esperando en la vereda de la avenida 18 de Julio. Entre los fumadores que empezaban a asumir la posibilidad de quedarse afuera por el aforo completo, gurises jugaban a la mancha con las banderas del MPP atadas como capas, mientras esquivaban los carritos de tortas fritas y chorizos. A las 18:45 abrieron las puertas del teatro y el flujo de remeras y banderas rojas se desplazó. En 20 minutos se completaron las casi 800 butacas. Quedó afuera mucha gente que llegó sobre la hora o no creyó en la necesidad de hacer fila. Las duplas mate-termo no lograron pasar el filtro de la entrada para cumplir con las normas de limpieza del Teatro El Galpón.

El senador Alejandro “Pacha” Sánchez  y la diputada Cecilia Cairo oficiaron de conductores del acto. Tras su presentación, todos los allí presentes entonaron el Himno Nacional en homenaje al natalicio de José Gervasio Artigas, figura que estuvo presente durante toda la jornada. Luego de las palmas, la euforia del público, estimulada por el humor de los presentadores, alcanzó un pico de fervor cuando estos últimos presentaron a la murga “La Canaria”, que entró cantando a la sala. Después de la retirada, Cairo y Sánchez siguieron alimentando la exaltación de los espectadores y la llevaron a la cumbre, al anunciar a los oradores: Lucia Topolansky, José “Pepe” Mujica y -recibido con el cántico “oh, vamos a volver”, a un volumen que no es común en el mítico teatro- el precandidato a presidente Yamandú Orsi.

La campaña austera

Cairo, para romper el hielo y dirigir la conversación, agradeció a la militancia “en cada rincón del país para que Yamandú y la 609 esté presente en cada uno de los hogares”. Contó que entre febrero y junio dieron casi 10 vueltas al país, siguiendo los consejos de Mujica, quien dijo que la campaña debía ser “austera”, en casas de militantes y no en hoteles, caminando y escuchando a los compatriotas. El “Pacha” Sánchez intervino para comentar lo que encontraron en sus recorridos: “un Uruguay desigual, donde si uno cruza el Río Negro al norte, la precariedad, el desempleo y la falta de oportunidades son moneda corriente”.  

Sánchez denunció la teoría del derrame del gobierno y dijo que “lo único que derramó es miseria, pobreza y falta de oportunidades”. La transformación educativa sin participación docente ni estudiantil, la falta de transparencia y hasta la reforma de la seguridad social, fueron algunas de los temas a los que dirigió sus lanzas contra el oficialismo. Envalentonado en sus descargas, se olvidó de conducir la oratoria, hasta que detrás del escenario le pidieron una síntesis. Finalizó con su opinión sobre la solución al “Uruguay estancado y desigual que le ha dado la espalda a mucha gente”: apostar a la innovación tecnológica y a las fuerzas productivas del país, con Orsi en la Presidencia.

La fuerza constructora

En homenaje al prócer en su natalicio, Topolansky partió  adaptando una de sus frases, ilustrativa de sus anhelos, para la ocasión: “la causa de los niños excluidos no admite la menor demora”. Aseguró que le parece necesario llegar a octubre para que la solución no tarde más tiempo y con otra reivindicación, llevó a El Galpón una vieja consigna del general Líber Seregni sobre la esencia del Frente Amplio para indicar que el camino de estas reparaciones es a través de una “fuerza constructora”.

“Esa construcción tiene que ser con las claves del siglo XXI o no será”, agregó la ex vicepresidenta. Además incluyó que esa construcción tiene que ser con todos y no con algunos: “En todos lados, con los trabajadores, con los estudiantes, con los profesores, los médicos, los enfermeros, con todos los orientales”. Agregó que se puede crecer, atacar la desigualdad y repartir de otro modo. Sin embargo, a estas aspiraciones le añadió una condición: se necesita de un timonel. Topolansky apostó y apuesta por Orsi. “Hay condiciones, hay empatías, hay talantes que son fundamentales para llevar esta patriada adelante. Necesitamos alguien con el temple probado, y vaya que en esta sucia campaña le probaron el temple”.  

Finalizada su argumentación, reiteró la necesidad de la participación ciudadana, de un gobierno en diálogo con los alcaldes, intendentes, la academia, la cultura y la industria. Mirando a Orsi, habló de una oreja que escuche, forme equipo y resuelva. “Es un poco del Interior, un poco de lo urbano, no es totalmente asfáltico ni totalmente rural. Es profesor y hay que hacer didáctica cuando se gobierna”. 

Las palabras del “Pepe Mujica

“Empecé a militar cuando tenía 14 años. Hoy soy un anciano, no puedo hacer otra cosa que dar consejo y luchar, luchar para que en nuestro sistema político haya compromiso, empatía con el pueblo y se entienda que la política no es una profesión, la política es una pasión y es una pasión que surge de la exigencia de la especie. Somos animales gregarios. Por un lado, individuos con una cuota de egoísmo decididos a pelear por nuestro yo, aunque nacemos condenados a morir, pero por otro lado necesitamos de una sociedad que nos ampare. Con esta contradicción andamos por la vida”, reflexionó el ex presidente José Mujica, y agregó que “gobernar en democracia no es mandar, no es aplastar, no es imponer, no es perseguir, no es gobernar para mis amigos. Gobernar en democracia, es la lucha permanente por convencer, es la lucha por transformar al enemigo en adversario leal, es la larga batalla por estrujar el pensamiento y juntar la mayor cantidad de recursos detrás de la solución”.

Tras estas palabras que despertaron a un Mujica hasta ese momento un tanto callado y molesto por las luces que le apuntaban en la cara, opinó que lo primordial es hacer crecer la economía y para eso hay “un país real que hay que conocer”, porque “las divisas vienen por el otro país que está allá”, al norte. Refirió al 25% de ingresos que trae la carne y que se necesitan políticas para esta industria. Aseguró que no se precisa “plata extraterrestre”, porque el propio circuito ganadero hace los aportes. Para dar algunos ejemplos mencionó que el Instituto Nacional de Colonización debería apoyar la ganadería y la lechería, que el cambio climático exige la necesidad de pensar en el riego, que hay que poner foco en la agricultura familiar, “no por lo que produzcan, sino porque reproducen la mano de obra del futuro”, herederos del oficio. “¿Dónde concentramos los recursos?”, preguntó, para luego responder decidido que hay que gastar no menos de dos puntos del PBI en investigación. Para cerrar, admitió que quiere dejar algo al país más allá de la campaña electoral y que tiene intenciones de colaborar con el sistema político uruguayo para elevar la calidad del debate.

Una mirada al norte

Orsi comenzó con sus orígenes ideológicos, cuando conectó con el artiguismo y se definió como una persona de izquierda. Ambas posturas lo condujeron al progresismo y a vincularse al territorio. Buscó entre sus conocimientos como profesor de historia, recordó la mirada de Artigas al norte. “Cuando se imaginaba el crecimiento de todo esto, y él miraba para allá, para Asunción, se iba de la orilla a propósito porque no quería quedar enmarañado en la lógica de los puertos, menos en el de Buenos Aires”, explicó, y habló sobre su obsesión durante la campaña de conectar con el interior del país, un debe del Frente Amplio en las elecciones pasadas. 

También aprovechó para agradecer el apoyo de la militancia fuera de Montevideo, a su sector y a “aquellos compañeros que me hacían y me hacen pensar tanto”. Para reforzar las declaraciones de los oradores previos, se sumó a la idea colaborativa de gobierno, una síntesis a partir de una pluralidad de voces. “Cuenten conmigo, que yo cuento con todos ustedes”, prometió siendo el único de pie en el escenario. Le pidió al público que no pretendan propuestas simples ni “marketineras”, que después son muy difíciles de cumplir. Con la mirada firme y el puño izquierdo cerrado, afirmó que cuando está en juego nuestro destino, no se puede jugar. Por esto “vamos a ser responsables y claros, teniendo en cuenta que no tenemos más enemigos que aquellos que se oponen a la pública felicidad”, prometió Orsi con vehemencia. La gente, emocionada en el teatro, le tomó la palabra en forma de aplausos y ovaciones, para dar paso al cierre musical con la banda Milongas Extremas.

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