“Muchas veces es un debate que no llega a las cuestiones más de fondo, como los aspectos pedagógicos, sino que se enfoca en aspectos superficiales que no atienden los problemas de la educación; por eso para nosotros es tan importante” el Observatorio del Derecho a la Educación, sostuvo Pablo Martinis, docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) y uno de los que impulsó la propuesta. Este espacio, cuyo lanzamiento se llevó a cabo el 4 de noviembre, busca incorporar información cuantitativa y cualitativa generada por distintos organismos para que los interesados en el tema puedan acceder a información relevante. “La idea del Observatorio es organizar y sistematizar información existente sobre los niveles de cumplimiento del derecho a la educación en nuestro país”, informó el docente.

“Hay muchos ámbitos de producción y generación de enfoque sobre la educación en Uruguay”, expresó en la presentación del observatorio Martinis. En la misma línea, Rodrigo Arim, rector de la Universidad de la República, quien también participó del lanzamiento, hizo hincapié en que el observatorio debe “recoger y alimentar” la discusión pública y proponer perspectivas distintas, y agregó que el cambio educativo debe hacerse desde el “intercambio de ideas”. Pero el observatorio no sólo recopilará información, también producirá conocimiento sobre el cumplimiento del derecho a la educación en Uruguay y cuáles son las carencias que existen en esta materia, tanto a nivel del desarrollo de las políticas como en relación a experiencias particulares.

Según explicó Martinis a Sala de Redacción, este espacio surge a partir de un proyecto de investigación en el que participaron varios grupos de estudio de la FHCE y un grupo del Instituto Superior de Educación Física (ISEF). Asimismo, estará abierto a la participación de todos los investigadores que quieran trabajar sobre el tema, tanto para difundir sus producciones como para interactuar en debates o instancias de intercambio. Por otra parte, subrayó que la propuesta es abierta y la idea es lograr “confluencias” con equipos que estén dentro de la FHCE y también de otras facultades como Ciencias, Información y Comunicación y Psicología. Más allá de la Universidad de la República, también se espera generar un vínculo con el sistema de educación terciario público y el sistema de formación en educación. “El Observatorio va a tener un contacto fluido con grupos de investigación en la región, principalmente de Argentina, Brasil y Chile”, comentó Martinis, y aseguró que estos países van a estar en permanente intercambio de información con el fin de lograr una mirada más amplia.

Martinis recalcó la importancia de aportar elementos de información y de valoración con respecto al derecho a la educación, en un intento de darle más contenido al diálogo, y subrayó que en la historia de Uruguay han habido “mojones” en la educación -sobre todo luego del último período dictatorial (1973-1985), al que se refirió como “una noche absoluta”-, y puntualizó algunos de ellos, como la Concentración Nacional Pragmática de 1984, la Ley de Emergencia para Enseñanza General de 1985 y la Ley General de Educación en 2008. Por último, consideró que se abre un debate actualmente marcado por la Ley de Urgente Consideración (LUC) y la discusión en torno a la derogación de 135 de sus artículos.

Derecho, justicia e igualdad

“El observatorio tiene tres ejes principales”, informó Martinis, y explicó que el primero se basa en que la educación es un derecho humano fundamental y que los y las estudiantes son los titulares de ese derecho, mientras que el “Estado es el responsable” de garantizarlo y hacerlo efectivo. En segundo lugar, puntualizó que el derecho a la educación se relaciona con la idea de justicia, pero “se habla poco de justicia en los debates educativos, creemos que es necesario reinstalar el debate sobre lo justo”, expresó, desde el punto de vista del derecho que a cada uno le asiste de ser reconocido en su singularidad. Por último, el docente explicó que se torna clave la noción de igualdad, en lo que tiene que ver con el “reconocimiento de la dignidad inherente” a cada uno y cada una del reconocimiento de sus capacidades. “Igualdad no es lo mismo que homogeneidad”, aclaró Martinis.

La Declaración Universal de Derechos Humanos reconoce que la educación es un derecho humano imprescindible para todas las personas y para el ejercicio de otros derechos. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la enseñanza de “calidad” tiene como objetivo el desarrollo completo de las personas y la educación es la herramienta más poderosa para mejorar la condición social de niños y adultos marginados. A su vez, la educación es una herramienta de suma importancia para disminuir la brecha de género en beneficio de las niñas y mujeres y, según un estudio realizado por las Naciones Unidas, la educación adecuada reduce el porcentaje de mortalidad infantil. Desde el Observatorio entienden que el derecho a la educación es universal e inalienable y que corresponde a cualquier ser humano, por lo que no puede ser cercenado bajo ningún concepto. 

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