Son las 11:30 de la mañana de un gélido pero soleado sábado en la capital uruguaya y la Plaza Líber Seregni empieza a vestirse de banderas, colores y murmullos de variados acentos. Comienza así, el 27 de mayo, la Feria Interculturas, una jornada en la que las comidas regionales, los juegos, el baile, la música y las artesanías fueron el puente para la integración. Este evento, organizado por la Red de Apoyo al Migrante, el Municipio B, el Museo de las Migraciones, Muralla Abierta, la Secretaría de Equidad Étnico Racial y Poblaciones Migrantes y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), buscó impulsar la reflexión, el debate y la puesta en valor respecto a la migración.

“El motivo por el que se realiza esta jornada es para dar a conocer la diversidad cultural que hay en nuestro país. La gente está incorporando cada vez más la interculturalidad, pero todavía falta y nos parecía que podíamos hacer una apuesta mayor”, contó a Sala de Redacción Ana Melazzi, coordinadora de Integración de la OIM. La feria se enmarcó en el Día de la Diversidad Cultural (celebrado el 21 de mayo), para ampliar en el tiempo las actividades que esta organización realiza en noviembre por el Mes de las Migraciones. Se trató de un espacio más para debatir y reflexionar sobre esta temática: “Queremos que crezca la experimentación de estas tradiciones, desde el taller, desde el aprendizaje”, añadió Melazzi. 

En el correr de la tarde son cientos los que recorren los más de 40 stands presentes en la plaza. Velas, artesanías, lecturas de tarot y ropa son algunas de las ofertas que destacan y que sus vendedores ofrecen amables a los que deambulan por allí. En una esquina, las comidas tradicionales, que van desde arepas venezolanas, platos provenientes de la India y horchata (un té andino de color vino) se roban la atención del público, que hace largas filas para probar estos sabores. Al mismo tiempo, otro cúmulo de gente, de diversas edades, participa de juegos del mundo, talleres de pintura, danza, origami, percusión y lectura de libros.

Juntos y a través de estas actividades reflexionan sobre lo que es migrar y cuentan sus historias. “Somos una especie en viaje. No tenemos pertenencias sino equipaje. (…) Somos padres, hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes. (…) Yo no soy de aquí. Pero tú tampoco. De ningún lado del todo. De todos lados un poco”, se escucha en la voz de Jorge Drexler desde un parlante, mientras los participantes se dispersan lentamente y la jornada va llegando a su fin, a las 16:30 de un gélido pero soleado sábado en Montevideo.

“Nos demostraron que hay interés y necesidad de participar, tanto de personas migrantes como de personas que no lo son”, cerró la coordinadora y adelantó también que próximamente se lanzará la convocatoria para formar parte de la Fiesta de las Migraciones.

FacebookTwitter