El partido que lidera el ex comandante en jefe del Ejército y actual senador Guido Manini Ríos, Cabildo Abierto (CA), presentó candidatos en la mayoría de los departamentos de Uruguay, ya sea bajo su propio lema o dentro de otro partido, para las elecciones departamentales y municipales. Sin embargo, a diferencia de las elecciones internas de 2019, en las que obtuvo casi 150 mil votos, y de las nacionales, en las que alcanzó el 11% de los votos y se ubicó en cuarto lugar luego del Frente Amplio, el Partido Nacional (PN) y el Partido Colorado (PC), en la última instancia electoral no tuvo éxito en ningún departamento así como tampoco a nivel municipal.

Al respecto, Sala de Redacción consultó a los politólogos Gabriel Delacoste y Daniel Chasquetti, quienes se refirieron a los resultados de las departamentales y sobre cómo se posiciona tras ellos el novel partido.

Resultados incomparables

Las elecciones nacionales y departamentales “no son del todo comparables”, analizó Delacoste respecto al desempeño de CA: en octubre se eligieron los miembros del Parlamento y en esas instancias “es mucho más probable que terceros partidos sean viables y voten bien”. En cambio, en las elecciones departamentales y municipales la ciudadanía “vota a partir de los que tengan chance de ganar la intendencia”, lo que hace que “todos los partidos chicos tienden a achicarse”. Sin embargo, subrayó que los resultados fueron peores de lo que hubiera sido esperable, ya que “en la mayoría del país CA perdió el 80% de sus votos o más”.

En esa misma línea, Chaquestti señaló que debido a que no hay una segunda vuelta en las elecciones departamentales, como sí suele haber en las generales, “lo que sucede es que en la elección nacional tenemos una dispersión de los votantes y en la departamental una concentración”. Por ello, salvo los partidos con mayor cantidad de votantes a nivel nacional, “el análisis de cualquier partido pequeño hay que mirarlo desde esa perspectiva, o sea, que en las elecciones departamentales siempre le va a ir peor que en las nacionales”.

Ser el nuevo

Para Chasquetti, otro elemento se torna relevante a la hora de observar el posicionamiento de CA en el espectro político: el partido es nuevo y está centralizado en la figura de Manini Ríos, que no fue candidato en las departamentales, lo que es “otro factor que operó en su contra”. Además, el partido “no tuvo una única estrategia en las elecciones departamentales”, ya que en algunos departamentos tenía candidatos propios y en otros tenía candidatos bajo el lema PN, por lo que Chasquetti entiende que “esas dos estrategias distintas pueden haber erosionado el potencial electoral del partido“.

Por su parte, Delacoste planteó que uno de los errores que cometió fue en las alianzas, ya que “el vínculo a través de la formación de la coalición de CA con el PN hizo que el PN se lo comiera”. Esto ocurrió, por ejemplo, en Montevideo y Rocha, donde CA apoyó a los candidatos de la Coalición Multicolor. En el resto de los casos, CA apoyó a los candidatos del PN, salvo en Durazno, Flores, Florida, Lavalleja, Maldonado, San José, Soriano y Tacuarembó, donde sí presentó candidatos propios.

En este sentido, Chasquetti observó que “sin la votación de los candidatos de Cabildo, en esos departamentos tan competitivos como Paysandú o Rocha, el PN no hubiera ganado y en cambio el FA hubiera triunfado”. Esto, según el politólogo, afianza la relación entre ambos partidos, ya que si bien CA no logró grandes votaciones, “tiene un crédito, tiene un capital, porque probablemente eso le genere algún tipo de retribución a la hora formar los gobiernos, los gabinetes departamentales, la distribución de las direcciones”, lo que se puede traducir en un aumento de “la influencia en esos lugares”, analizó.

Otro de los puntos que señaló Delacoste fueron “todas las controversias por las declaraciones desafortunadas ultraderechistas de miembros de CA”, que “quizás les hizo retroceder electoralmente”. Una de las más recordadas fue la de Rodríguez, candidato de Rocha, quien a finales de agosto se destacó entre sus contrincantes a la intendencia por su promesa de eliminar el “turismo de hippies”, según había dicho a Búsqueda, aunque luego aclaró que “la cultura hippie” es recibida con los brazos abiertos en el departamento del este, y que lo que él rechazaba era, más precisamente, el “pichaje”, según dijo en una entrevista al programa radial rochense Pan y Circo. A su entender, es posible conjeturar que “el electorado está asustado por su deriva y naturaleza ultraderechista que capaz que no era tan evidente en octubre”, expresó. “Quizás esté pasando algo en el territorio, que sus bases o sus militantes por alguna razón estén desactivados o hayan sido comidos por otros partidos”, planteó como otra posible hipótesis.

Resaca electoral

Aunque el triunfo de las intendencias puede “ser una oportunidad para extender la organización de un partido a todo el territorio”, “por las características que tiene esta elección, las chances de triunfar o tener una buena votación no es muy grande”, dijo Chasquetti. Sin embargo, en el ámbito municipal “puede haber objetivos concretos vinculados con algunas alcaldías”, precisó. “Eso lo observamos en algunos departamentos del norte, donde CA puso mucho énfasis y utilizó la figura de su líder, allí donde CA parece querer fortalecer su electorado, y probablemente las elecciones departamentales pueden haber servido para eso”, analizó. Aun así, “no tenemos certeza si se cumplieron los objetivos que presumiblemente CA tenía”.

Consultado respecto a la relevancia de las intendencias para que un partido logre asentarse en el espacio político, Delacoste contestó que “es muy importante, pero no es lo fundamental”. Por ejemplo, cuando ganó el FA en las elecciones nacionales de 2004 sólo presidía la Intendencia de Montevideo, explicó. “Las intendencias son lugares de poder importantes, pero también son lugares que para ganarlos uno necesita armar locales muy densos”, y CA “aparentemente tuvo muy poca capacidad de despliegue en el territorio para las departamentales”, observó.

Si bien CA tuvo una mala votación en setiembre, para Chaquestti “haber votado bien o mal no modifica sustantivamente su posición“. “CA es un socio menor de la Coalición”, señaló, pero su relevancia radica en que “tiene un poder de veto importante porque sin su voto no se pueden pasar leyes en el Parlamento”. Las departamentales, en cambio, “no generan una gran diferencia, CA sigue teniendo la misma fuerza”, reiteró, a pesar de que consideró que la votación del desafuero de Manini, que finalmente no tuvo votos suficientes en el Senado para concretarse, sí podría haber “erosionado” la relación de CA con el resto de los partidos que integran la coalición de gobierno.

En tanto, para Delacoste la relevancia de los comicios está en que “el PN se refuerza en relación a CA, y eso seguramente tiene algún impacto en las discusiones internas en la Coalición”, expresó. “Lo que queda claro es que CA no es un fenómeno electoral imparable que se come a los niños crudos y que va para arriba tan rápido como parecía”, concluyó.

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