El proyecto Red Plato Lleno nació en Argentina el 4 de junio de 2013 bajo el lema “La comida no se tira” para concientizar sobre el respeto que hay que tener por la comida. Lo inició un grupo de amigos que, ante el conocimiento de que se tiraban alimentos en buen estado, que no se vendían porque estaban muy próximos a su fecha de vencimiento o tenían un corte que resultaba “no estético”, alimentos que no habían salido de la cocina, tuvieron la iniciativa de recoger ese excedente y hacérselo llegar a quienes más lo necesitaban.

Plato Lleno surgió en Uruguay unos años más tarde, el 28 de agosto de 2017, con la misma motivación: lograr que el alimento excedente no se tire. Asimismo, otro de los objetivos del proyecto radicó en concienciar a las personas y a las empresas, sobre la importancia de tener un plato de comida y en caso de sobrar, poder repartir los alimentos con quien más lo necesiten. De esta manera, todos juntos podrían contribuir a minimizar la cantidad de comida que se desperdicia.

En diálogo con Sala de Redacción, la coordinadora de Plato Lleno en Montevideo, Adriana Cristante, explicó que esta iniciativa surgió cuando vio una publicación en Facebook sobre el proyecto argentino que hablaba sobre cómo ofrecer los excedentes de comida en buen estado a quienes más los necesitaban. “Me comuniqué con la gente de allá y nos dieron muchas instrucciones sobre lo que podíamos hacer”, dijo, y recordó que le sugirieron que cuando tuviera tres voluntarios y un auto, podría comenzar. “Ya estábamos, teníamos muchas ganas pero no surgían rescates”, confesó.

Sin embargo, un día, una panadería de la que una de las coordinadoras era cliente frecuente, llamó para informar que el domingo no habían vendido toda la mercadería y que al otro día no la podrían ofrecer. Fue en ese momento en el que fueron a buscar ese alimento y lo trasladaron a un merendero: eran siete kilos de bizcochos. “Al día de hoy, rescatamos diariamente entre 300 y 400 kilos de alimentos y todo es gratuito; no se cobra nada y no se maneja dinero”, subrayó.

Por otro lado, en referencia a la movilidad, la directora explicó que comenzaron con Montevideo y aunque hubo varios intentos de replicarlo en el interior del país, no lo lograron, porque es un proyecto requiere mucho tiempo y dedicación. Es necesario tener un reporte, contactos, verificar horarios, ir a los lugares y a veces, las personas “no pueden o no están tan dispuestas” para colaborar, dijo. 

No obstante, aclaró que hay algunas empresas que están en diferentes puntos del interior que llaman para realizar entregas. “Por ejemplo en Young, ahora en la cosechas de naranjas y mandarinas, nos ofrecieron el excedente de exportación”, comentó. Luego de ese llamado, la jerarca agregó que consiguieron, a través de un grupo de instituciones locales, un representante de la ciudad que pudo distribuir todo entre los vecinos en situación más vulnerable.

Relaciones internacionales

Además de Argentina y Uruguay, los países que participan del proyecto son Bolivia, Brasil y Costa Rica. 

En referencia a la comunicación entre integrantes de otros países, Cristante expresó que habitualmente se comunican por Telegram. “Al principio el contacto era muy frecuente porque ellos estaban disponibles para cualquier consulta que quisiéramos hacer pero hoy, después de cuatro años, somos bastante autónomos sobre cómo trabajar”, confesó. Agregó, de todos modos, que “diariamente se hacen reportes de todos los rescates en cuanto a horarios, lugares, cantidades, quién rescató, quién recibió, y todo eso acompañado de imágenes para auditar y que se le dé transparencia al proyecto”. Toda la información queda en una planilla digital, añadió.

 Voluntariado

Según indicó Cristiante, participan 130 voluntarios en el proyecto pero debido a la crisis sanitaria, muchos de ellos dejaron de integrar los grupos de rescate de alimentos. “Hay que comprenderlo ya que la situación es muy delicada”, consideró.

A raíz de esto, pensaron en una posible solución: que las giras de supermercados -que implican salir temprano en la mañana para ir a buscar los excedentes de comida que no se vendieron en la noche anterior- las hagan las instituciones interesadas. “El voluntario funciona como puente entre la mercadería y la institución beneficiada pero por falta de ellos, se obvió ese paso” finalizó.

La coordinadora afirmó que entre los voluntarios, hay nutricionistas que a veces les tiran de las orejas porque la mayoría de los alimentos -que se recolectan- son panificados y no es lo más adecuado para tener una dieta balanceada. No obstante, reconoció que a pesar de haber respeto por la buena nutrición, se sabe que se habla de personas que quizás se van a dormir sin comer y que hay prioridades que van más allá de una dieta equilibrada. “Primero hay que solucionar que no tengan hambre”, subrayó.

En pandemia

Cristante confesó que previo a la situación sanitaria causada por la covid-19, el proyecto recibía muchos llamados por excedentes de comidas en eventos. Asimismo recordó que en 2019 tuvieron tres eventos en simultáneo y tres grupos de rescatistas pero eso se cortó. “Por día en Uruguay, se tiran más de 1.700.000 kilos de comida y Plato Lleno recoge entre 300 y 400. Si lo comparamos, no es nada”, detalló.

Por otra parte, mencionó que para poder realizar más rescates y evitar que se tire tanta cantidad de alimentos, es necesario que la gente conozca lo que sucede: “Creo que la mayoría de las personas no sabe que se desperdicia esa cantidad”, apuntó. También comentó que se presentaron un par de proyectos de ley en la Cámara de Senadores para evitar el desperdicio de alimentos, por ejemplo, a través de la creación de incentivos fiscales o por penalización, pero acotó que quedaron en pausa. Añadió que hace un par de meses están trabajando con la Red de Alimentos Compartidos (Redalco) y el Banco de Alimentos para tratar de ayudar a los legisladores a redactar una ley que vaya en esa dirección porque “es inmoral tirar tanta cantidad de comida cuando hay gente que la pasa mal”, sentenció.

29 de setiembre Ese es el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. Para conmemorarlo, la Universidad Católica desarrollará un panel que estará integrado por Redalco, el Banco de Alimentos, Plato Lleno, Legisladores, la Intendencia de Montevideo, representantes de Empresas B -aquellas que buscan hacer un beneficio social y ambiental-, entre otros, para concienciar sobre esta problemática.

Modus operandi

Según lo que detalló la coordinadora, no tienen sede ni se juntan para planear los rescates. La manera de realizar los trabajos es a través de un grupo de WhatsApp en el que se comenta que hay un rescate disponible y se le solicita a algún voluntario con auto y a un acompañante que puedan ir. “Se anota el que quiere, recogen la comida y luego lo llevan a alguna institución beneficiada”, ejemplificó.

Para beneficio del proyecto, hace poco más de un año que un grupo de estudiantes de la Universidad ORT para su trabajo final de tesis, desarrollaron una app para celulares que permite anotar quiénes tienen mercadería para donar, qué instituciones desean recibir y qué voluntarios están disponibles para participar. Previo al surgimiento de esta aplicación, Cristante reconoció que no conocían de muchos lugares que necesitaran la mercadería. “Desde el Banco de Alimentos nos dieron una pequeña lista de determinados lugares. Después la ampliamos a través de conocidos o mensajes que nos llegaban”, contó.

Por el momento, según detalló, tienen más de 80 instituciones y una larga lista de espera. En ese sentido, lamentó tener pocos rescates por la pandemia y que los eventos se hayan reducido exponencialmente.

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