Desde hace años permanece la idea de que Uruguay es una zona estable y libre de sismos, ya que no se encuentra ubicado en la placa tectónica sudamericana, sino en sus alrededores. A su vez, no hay presencia volcánica, por lo que no existe un movimiento intenso de la tierra que pueda desencadenar este tipo de eventos. Sin embargo, cada vez con mayor frecuencia ocurren sismos en el país -esporádicos y de características leves- que ocasionan principalmente daños estructurales. Pero, aunque sucedan, no se manifiestan con altas magnitudes como en Japón, Chile o México, donde han provocado defunciones, daños estructurales y personas desaparecidas. 

En mayo de este año, en el departamento de Florida, cerca del arroyo Mansavillagra y Montecoral, hubo un sismo de 4,6 en la escala local. Un vecino de la zona, Pablo Bonasso, declaró a El Observador que oyó una vibración contundente y, según contó a Radio Uruguay otra vecina, Fátima Martínez, “sintió un estruendo” y que su techo parecía derrumbarse.

Desde el Observatorio Geofísico del Uruguay (OGU), encargado de monitorear la actividad magnética y sísmica, realizaron una revisión hasta unos días luego del evento. Hasta el momento no han detectado réplicas -sismos de menor magnitud que ocurren en la misma zona donde ocurrió el terremoto inicial-, pero aún así, la geóloga e integrante de OGU Leda Sánchez afirmó a Sala de Redacción que “los daños del sismo podrían haber sido importantes”. Según comentó, no continuaron con la revisión por “otra serie de complicaciones”, y aunque “los datos se están guardando en el servidor”, todavía no han podido analizarlos. 

La red sismológica de Uruguay cuenta con cuatro estaciones sísmicas -en Tacuarembó, Colonia, Maldonado y Montevideo- para detectar eventos en el país a través de acelerómetros y sismómetros. Las estaciones funcionan para ubicar el epicentro, registrar la magnitud del acontecimiento y conocer el horario preciso, pero los sismos no se pueden predecir: “No sabemos cuándo se dan ni de qué magnitud serán”, sostuvo Sánchez a SdR. Aún así, aseguró que se puede “calcular y estimar la sismicidad a nivel instrumental”, así como también “saber si hay un incremento o decrecimiento de la sismicidad asociado al evento” de Florida si la base de datos hubiera sido “sólida”, cosa que no ocurrió.

¿Uruguay está preparado a nivel estructural para enfrentar eventos sísmicos?

—No tenemos normativas constructivas. No es que haya que tirar todo y volver hacer, pero sí se pueden hacer evaluaciones de algunos edificios para saber cómo responderían frente a un evento sísmico: desde el punto de vista ingeniero eléctrico, se coloca un equipo en lo alto de un edificio y se ve cómo es la oscilación del edificio. Hay metodología para estudiar; sin embargo, para hacer eso hay que tener recursos. La voluntad nuestra está, pero se necesitan rubros.

¿Sería necesario continuar la investigación sobre estos fenómenos?

—Y sí, porque eso te prepara, podés evaluar cuán vulnerable somos frente a un evento de una magnitud de dos, tres, cuatro, cinco, seis. La vulnerabilidad la medís entre la resiliencia de la gente, la educación que le das y el control de las estructuras. Hay un montón de factores que influyen para entender el riesgo que se puede correr frente a un evento sísmico.

Sánchez agregó que la investigación se hace “de onda”, ya que no cuentan con “presupuesto” y “personal genuino”, incluso a sabiendas de que es un tema de “interés nacional”. Según cuenta, quienes investigan los sismos desde OGU son jóvenes que también son funcionarios de la Dirección Nacional de Geología y Minería. Respecto a este punto, la geóloga señaló que “no los autorizan a trabajar en estos temas”, por ende, realizan la investigación “en el tiempo que tienen libre, después del horario de trabajo”. “Investigamos y publicamos nuestros resultados, pero estamos muy distantes de un sistema sismológico, donde podés reportar diariamente la sismicidad o lo que ocurre en territorio nacional”, planteó. Para acercarse a ello “necesitamos que la gente esté trabajando en el tema full time, y no sólo al impulso de la brutal ferocidad que es cuando ocurre un evento sísmico”. 

Antecedentes

En la madrugada del 5 de junio de 1888 se registró el terremoto considerado el más importante de Uruguay, según el registro histórico. El suceso ocurrió en la Cuenca del Plata, entre Colonia y Buenos Aires, y tuvo una magnitud de 5,5 en la escala de Richter. Posteriormente, además, provocó réplicas, según confirmó Sánchez a SdR.

El sismo despertó pánico y alarma en la población. Según comunicó el diario uruguayo El Telégrafo Marítimo, el 5 de junio de 1888 se sintió en Montevideo un ruido subterráneo similar al de una locomotora. Aún así, no hubo daños estructurales ni personas heridas, pero el vapor Saturno, que viajaba en dirección a Colonia del Sacramento, quedó anclado en el puerto y percibió una fuerte sacudida. Mientras tanto, el diario argentino La Nación, el 6 de junio de 1888, narró: “aquí el pánico fue inmenso” y, en referencia a Montevideo, describió que “aquello era el fin del mundo”.

Pero este terremoto no fue el primero que se detectó en el territorio nacional. Según un informe de OGU, en la tarde del 9 de agosto de 1848 sucedió un temblor en la cuenca de Punta del Este -ubicada a 50 kilómetros frente a las costas de Uruguay, al sudeste de Montevideo- de magnitud 5,0 o 6,0, que tuvo tres réplicas en los días siguientes al evento, llegó a sentirse en la Fortaleza del Cerro, así como también en la Ciudad de Buenos Aires, indicó el informe.  

Y en el siglo XXI no sólo tuvo lugar el reciente sismo leve de Florida: el 23 de marzo de 2016, en la zona entre Punta de Lobos y Punta de Tigre -costa oeste de Montevideo-, hubo un evento sísmico a las 23.26 horas que se sintió “desde el Cerro [este], hasta Santa Catalina [oeste], y desde la costa hasta Camino Sanfuentes [norte]”, comunicó OGU en su informe. Según aseguró Sánchez a SdR hubo “daños, fisuras, grietas en las paredes, planchadas rajadas y vidrios rotos”.

También ese mismo año, pero el 24 de noviembre a las 23.29 horas, ocurrió en la ciudad de Las Piedras un sismo que alcanzó una magnitud de 3,4; “es 10 veces menor que uno de cuatro porque la escala de magnitud es logarítmica”, explicó Sánchez. Durante el evento sísmico de Montevideo “teníamos un solo sensor [acelerómetro] funcionando”, en cambio, en el de Las Piedras había “cinco o seis sensores”. Respecto a esto, reclamó: “Con la falta de equipamiento que hay, es difícil hacer todo”.

El más reciente antes del de mayo de este año ocurrió el 4 de setiembre de 2017. Sucedió a las 20.05 horas, duró 40 segundos y tuvo una magnitud de 2,5, según informó OGU. El epicentro se halló al sureste de Carmelo, ciudad del departamento de Colonia, y no produjo “daños, ni personales ni edilicios”.

Manual de actuación ante sismos
Según se puede leer en la página web del gobierno, el Sistema Nacional de Emergencias planteó una serie de pasos a seguir en caso de que se presente un evento sísmico: quedarse al interior de la estructura, no salir a balcones o azoteas, mantener la calma, protegerse debajo de elementos resistentes como mesas o camas en posición fetal y con las manos entrecruzadas en la cabeza. A su vez, se recomienda permanecer lejos de estanterías, bibliotecas, cuadros o vidrios, y en caso de estar en la calle; de edificios, postes y cables eléctricos. Por último, se sugiere no utilizar ascensores, montacargas o similares.
FacebookTwitter