Algo tan elemental para las personas en la sociedad actual como lo son las redes sociales, han sufrido cambios en los últimos tiempos que han dejado perplejos a los usuarios, no solo por el avance tecnológico sino también por las políticas adoptadas por los dueños de las plataformas, poderosos del rubro informático.

El 5 de julio se lanzó la app de Threads, una aplicación nexo con Instagram que apuntó a competir con Twitter, aplicación que el 24 de julio pasó a llamarse X.

Con el cambio de nombre de Twitter a X, su dueño, Elon Musk quiso nuclear otros de sus proyectos, como el programa espacial SpaceX y su herramienta de inteligencia artificial xAl (lo más curioso es que Musk le dio nombre a uno de sus hijos: X Æ A-12). Con el cambio de denominación, Musk buscó emular a su competidor Mark Zuckerberg, quien ha entrelazado sus diferentes plataformas.

Mark Zuckerberg, el dueño de Meta, ha querido generar cada vez más dominio y control global del mundo de las redes sociales, nucleando apps como Facebook (creada por él y con 2.900 millones de usuarios activos y líder del mercado de redes sociales), Whatsapp e Instagram, plataformas que él compró y que cuentan con 2.000 millones de usuarios. 

El lanzamiento de Threads fue una respuesta a los cambios en las reglas de Twitter, que generaron sensación de inestabilidad en sus usuarios. En concreto, el hecho de pasar de una libertad total a establecer un límite de tuits diarios que podían ver las personas, o la posibilidad de mercantilizarlos, a través de la venta de verificaciones que generó disconformidad en los usuarios y los llevó a probar la nueva plataforma. 

En diálogo con Sala de Redacción, Facundo Macchi, periodista de Canal 12, explicó que si bien no estaba previsto que se lanzara de forma tan rápida “ya estaba en la cabeza de Meta esta red social, pero este fue un golpe de marketing”. Zuckerberg vio la oportunidad y lanzó la red de forma un tanto “apresurada” y cuando todavía estaba en etapas de pruebas. 

Surgimiento y caída de Threads

En los primeros días parecía que la nueva plataforma Instagram Threads llegaba para romper todo. En menos de 24 horas alcanzó los 30 millones de usuarios, algo que Instagram había tardado un año y cinco meses en conseguir, Facebook, dos años y diez meses, Twitter dos y ocho meses y Netflix, cerca de cinco años. Pero todo esto tuvo relación en la dependencia que generó, ya que quien se une a Threads y luego quiere borrarse, tiene que borrarse también de Instagram. 

Yendo a los números fríos, el volumen de activos en la novel red social decreció un 79% respecto a su pico según ZD Net, empresa informática y de medición de datos. A principios de julio, tras su creación, se llegaron a registrar 49,3 millones de usuarios diarios, pero el 7 de agosto los números eran de 2,3 millones y en la actualidad existe cada vez más preocupación por la falta de interés de los usuarios en la plataforma. Según dijo a SdR Ana Laura Pérez, periodista de innovación en El País y columnista de tecnología en TV Ciudad, esto se debe a que “esa decisión de linkear Threads a Instagram no termina de tener mucho sentido, es muy rara”, explicó, haciendo alusión a que desde el marketing no se entendió mucho esa decisión.

Por otra parte y pese al intento fallido que tuvo Zuckerberg, Macchi considera que no fue del todo errónea la decisión que tomó: “creo que eso más que intentar enganchar a la gente, responde a una lógica de cómo funcionan las plataformas digitales”. Su postura es más expectante, ya que si bien por el momento no funcionó la estrategia, sirvió para que todo el mundo conociera de su existencia; a su vez, valoró que “ese movimiento de Musk de limitar la cantidad de tuits que el usuario puede leer, colaboró”.

Resolución inadecuada
Esto se dio en un contexto de conflicto entre dos de las personas más poderosas del mundo como lo son Zuckerberg y Musk, ya que el primero tiene intenciones de obtener el control global de las redes con su nueva plataforma, pero el segundo no se lo quiere permitir. El conflicto es tal que se invitaron a pelear y se incitaron mutuamente a disputar una velada de UFC, que había sido pactada para el 26 de agosto, pero que no se ha concretado, en medio de acusaciones de falta de seriedad y la incapacidad de acordar por dónde transmitirla.

Ana Laura Pérez observó esto de forma completamente crítica: “es realmente patético lo que se ocasionó con esto’’ y prosiguió: “que esos dos tipos se pongan a debatir básicamente ‘quién es más macho’. Lo peor de todo es que estas dos personas tienen la posibilidad de ir por otro camino y eligen demostrar cuál de los dos tiene razón a partir de la violencia física’’, concluyó.

Monopolios

Zuckerberg ha sido claro en sus intenciones: con la creación del Metaverso, que nuclea todas las apps en su plataforma, Meta ha querido generar una idea de dominio e interconexión, ya que después de haber creado Facebook, ha ido incorporando otras redes con el fin de acumular poder y generar una especie de monopolio.

Los monopolios en el ámbito privado han traído problemas ya que en muchos casos gente muy poderosa acapara algo utilizado por todos, como afirmó Pérez, que considera que “todo monopolio es negativo, salvo muy honrosos casos”. “Los monopolios me dan alergias, más de un tipo como Zuckerberg que le ha mentido al Congreso americano’’, agregó, haciendo referencia al escándalo con Cambridge Analytica ocurrido en 2018 que implicó el uso de datos de Facebook para la campaña presidencial estadounidense en la que Donald Trump resultó vencedor ya que se utilizó información de gente para levantar la imagen de un candidato por sobre el otro. “Fue mi error y lo siento”, admitió el empresario luego, frente al Congreso.

Victoria Gadea, politóloga y docente en la UCU, no cree que Zuckerberg haya optado por copiar a Twitter, sino que imitó algunas cosas, y enfatizó que el foco de ambas aplicaciones es diferente. “La construcción de monopolio responde a la falta de regulación sobre estos temas, la comisión parlamentaria en Estados Unidos viene tratando este tema hace muchísimo tiempo. Incluso Meta viene perdiendo muchas personas en Facebook hace mucho tiempo. Las plataformas y los espacios donde compiten son diferentes’’, evaluó.

Twitter tiene formato web, es independiente a otras apps y cuenta con un buscador, además de algoritmos más personalizados. En cambio Threads, al estar vinculada a Instagram obliga a los usuarios a mantener la cuenta aunque no la usen, y no permite acceder desde la web. Por otra parte, según Gadea, más que al debate público Threads “apunta a cosas como deportes, música, moda, belleza, diseño y arte” y añadió que una de las cosas interesantes que encontró es que “hay un montón de fotógrafos en la aplicación en este momento” y que “esas personas quieren conversar sobre esos temas y eso hace ilusión’’.

En síntesis, existen distintas posturas sobre la cuestión de si Meta busca la hegemonía o no, pero lo curioso es que justo Zuckerberg tomó la iniciativa de lanzar su nueva plataforma en un momento de inestabilidad de Twitter y el hecho de considerar algunas similitudes entre ambas apps y la forma de operar del dueño de Meta, la interrogante se potencia.

Reglas de las distintas redes

El dominio de las redes está dividido en poderosos: los norteamericanos Musk, con X, y Zuckerberg, con Meta, y el chino Shou Chew, CEO de Tik Tok, otra plataforma en auge en este momento que ha tenido disputas con Estados Unidos en un debate global por la hegemonía y las diferentes formas de ver el mundo que plantean ambos países.

Este trasfondo geopolítico hace que en muchas ocasiones las normas y el funcionamiento de las redes sean manejados por intereses y políticas de los países a los que pertenecen los poderosos, especialmente los norteamericanos. Pérez apuntó que “las votaciones de las normas de las redes sociales que están en puja -en este caso- pasan por el Congreso americano, pero no vienen a Latinoamérica para que se dé ese debate’’, es decir que en el caso de Zuckerberg o Musk deben adaptarse a lo que disponga el Congreso de aquel país y no a un órgano de regulación internacional ni plurinacional.

La periodista prosiguió y citó un ejemplo: “es más grave estar desnudo que estar armado’’, para dar cuenta de lo que considera que está mal y que entiende que es una política del Congreso norteamericano que “atrasa un montón de años y estimula a la violencia en la sociedad que hoy vivimos’’. Sobre esto, Gadea fue clara al señalar que no solo X cambia las reglas por conveniencia, sino que “Meta también lo hace, un día sí y otro también. La construcción de monopolio responde a la falta de regulación sobre estos temas’’, puntualizó.

Acerca de la privacidad, Macchi fue enfático y cargó también en este sentido: “Los datos son el petróleo del nuevo mundo y las empresas solo quieren tener más y más’’, sin importarles en muchas ocasiones lo que pueda ser el sentir de las personas, o como una forma de ejercer control. El periodista hizo hincapié en que el rol que juegan los gobiernos nacionales debe ir más allá de autorizar o limitar lo que se puede subir o no: “es importante que los gobiernos y los organismos internacionales ayuden a velar por la seguridad y la privacidad de los usuarios frente a estos gigantes tecnológicos que cada vez son más poderosos’’, sostuvo.

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