“Entre pasar hambre y que me agarre el coronavirus, por ahora, estoy eligiendo que me agarre el coronavirus, no nos queda otra”, dijo a Sala de Redacción Pedro Larrama quien, junto a su esposa, realiza trabajos en madera y desde la llegada del coronavirus al país, ha visto su economía muy afectada.

Desde el 13 de marzo, cuando se declaró la emergencia sanitaria, empresas y comercios se vieron afectados de diversas maneras, sobre todo, aquellos que dependen de la atención al público. Ejemplo de esto son los monotributistas y las pequeñas y medianas empresas (pymes) que, con el objetivo de volver a generar ingresos, han salido en busca de alternativas para continuar sus negocios.

Las autoridades implementaron medidas económicas para enfrentar estas consecuencias: el Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU) implementará un programa de créditos productivos en condiciones más flexibles para las pymes y se aplazará el pago de aportes de monotributistas y miembros de sociedades personales correspondientes a los meses de abril y mayo.

En paralelo, se siente la solidaridad del pueblo uruguayo: a través de las redes sociales surgió la iniciativa #SalimosCodoaCodo con el objetivo de ayudar a emprendedores locales y a pymes que atraviesan serias dificultades para continuar. Se trata de un grupo de voluntarios en áreas de marketing digital y estrategias de negocios, entre otras, que intentan orientar a emprendedores y pymes que se registran en la página web (https://salimoscodoacodo.uy/), para encontrar una alternativa en la venta de sus productos a través de internet.

En comunicación con Sala de Redacción, Justin Graside, uno de los autores de esta iniciativa (y cofundador del Partido Digital), explicó que la idea surgió de “ver en redes sociales que había muchos esfuerzos separados de voluntarios que querían ayudar a pymes” y de estar al tanto de las dificultades que tenían comercios y pymes que dependen de la atención al público. “Vimos que había esa necesidad de salir adelante por todo esto del coronavirus y lanzamos la página y la idea lo más rápido que pudimos”, sostuvo.

Según Graside, se busca que los emprendedores empiecen a vender y ofertar sus productos a través de los medios digitales “para que, al menos, puedan salir de esta urgencia y disminuir de alguna forma el aspecto negativo de todo esto”. Afirmó que, hasta la fecha, hay más de 500 registros entre pymes y emprendedores locales y que ya se los ha conectado con los voluntarios. Además sostuvo que el problema más común que presentan los negocios es la dependencia del contacto cara a cara y, como ahora no lo pueden hacer, deben buscar formas de atender a distancia, “por eso la gran mayoría de los voluntarios vienen de la rama del marketing y negocio que van justo a tratar de solucionar ese desafío al que se enfrentan las pequeñas y medianas empresas”, explicó.

Un negocio familiar que da pelea

Pedro Larrama, de 61 años, oriundo de Juan Lacaze (Colonia) y su esposa, Susana, desarrollan desde hace 28 años un emprendimiento de artesanía en madera. Ambos se unieron a la iniciativa “Salimos Codo a Codo” para pedir ayuda y buscar una alternativa para vender sus productos a distancia. Larrama destacó que, si bien han pasado crisis económicas con el taller a lo largo de estos años, “esto es totalmente distinto, fue una cosa inesperada que hizo que nuestras ventas quedaran en cero de un día para el otro”.

“Generalmente, nosotros hacemos artesanías de lo que es identidad nacional, por ejemplo, tango, candombe, muy enfocado al turismo, pero con todo esto empezamos a hacer juegos para niños con retazo de madera”, dijo y, agregó que a partir de estas ventas pasaron a tener algo de ingreso todos los días.

Sin embargo, señaló que esta nueva forma de vender sus productos a distancia no es suficiente porque cree que esto “va para largo”. “Nosotros dependemos mucho del turismo, sobre todo del turismo europeo y yo creo que de aquí a que vengan europeos de nuevo en un avión falta mucho tiempo”, reflexionó. “A los independientes monotributistas que vivimos de esto nos mata esta situación”, observó al referirse al tiempo que van a demorar en volver a generar ingresos fijos. Si bien ha restringido al máximo sus movimientos, tiene que ir con frecuencia a la agencia para despachar los productos que fabrican.

En consulta sobre lo que pensaba de las medidas económicas que se tomaron hasta ahora, Larrama dijo que los préstamos flexibles no les sirven porque al tener cargos fijos altos, como Antel y UTE, lo que en verdad les serviría es que bajen una parte o que se les permita pagar de otra forma esos gastos fijos. “Eso es lo que nosotros necesitaríamos del Estado”, explicó. A su entender, el gobierno no se ocupa de este tema como debería, y aclaró que “esta situación va más allá de los partidos políticos”.

¿Qué dicen las autoridades?

Pablo Mieres, ministro de Trabajo y Seguridad Social, dijo a Sala de Redacción que esta emergencia sanitaria los obliga, desde el punto de vista estatal, a dar respuestas rápidas y eficaces para llegar a todos los colectivos que hoy necesitan ayuda.

Además, sostuvo que las iniciativas que se han llevado adelante por redes sociales “van sumando y es lo que se precisa por la situación tan complicada y repentina que está atravesando el país”.

El jueves 2, el ministro y directivos de cámaras empresariales e integrantes del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT mantuvieron una reunión para llevar adelante estas nuevas medidas en el marco de la emergencia sanitaria. Esa noche, en conferencia de prensa, el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, informó que se resolvió la implementación de un seguro por cese de actividad que comprende a unas 67.000 unipersonales, monotributistas, sociedades de hecho y SRL de hasta dos personas y microempresarios sin dependientes a cargo.

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