“Somos todas mujeres que ocupamos lugares con responsabilidad de decisión en distintos espacios públicos, y aún así estamos siendo atacadas por una persona. Por eso resolvimos unirnos en esta denuncia”, dijo a Sala de Redacción Denisse Legrand, conductora del programa La Letra Chica en Tevé Ciudad, sobre la denuncia que 16 mujeres presentaron contra el abogado Fabrizio Bacigalupo. Este profesional creaba perfiles falsos con el fin de generar publicaciones difamatorias sobre la vida o el trabajo de las denunciantes, que difundía en Facebook, Twitter y Youtube. No obstante, tras conocer la denuncia, cerró todas sus cuentas.

El abogado defensor de las mujeres, Juan Ceretta, explicó a Sala de Redacción que en estos casos las redes sociales son una herramienta utilizada como medio de difusión para incentivar discursos de odio o discriminación. Ceretta aseguró que Bacigalupo selecciona a sus víctimas y demuestra que tiene “conductas misóginas al elegir a mujeres que llegaron a lugares donde un varón no llegó o es muy difícil que pueda acceder, y eso lo considera una injusticia”. De esta manera, la persona busca canalizar esa frustración a través de cuentas falsas, que no implican divulgar una idea espontáneamente, sino planificar premeditadamente la publicación.

Según detalló Legrand, varias de estas publicaciones fueron presentadas como evidencia ante Fiscalía General de la Nación, y sostuvo que estas prácticas “no tienen que ver con la crítica, la opinión o la libertad, sino con la comisión de delitos”. Asimismo, manifestó que la “masividad de los ataques públicos contra nosotras” busca generar un daño y el siguiente paso que se debe tomar para combatir esta forma de acoso es la denuncia penal, que también es aplicable en las redes sociales. Por su parte, Ceretta señaló: “Con esta denuncia intentamos frenar las conductas de odio que son peligrosas para una sociedad democrática y tolerante”.

Artículo 149 BIS del Código Penal: (Incitación al odio, desprecio o violencia hacia determinadas personas).
El que públicamente o mediante cualquier medio apto para su difusión pública incitare al odio, al desprecio, o a cualquier forma de violencia moral o física contra una o más personas en razón del color de su piel,su raza, religión, origen nacional o étnico, orientación sexual o identidad sexual, será castigado con tres a dieciocho meses de prisión.
Artículo 149-TER del Código Penal: (Comisión de actos de odio, desprecio o violencia contra determinadas personas): El que cometiere actos de violencia moral o física de odio o de desprecio contra una o más personas en razón del color de su piel, su raza, religión, origen nacional o étnico, orientación sexual o identidad sexual, será castigado con seis a veinticuatro meses de prisión.

Ceretta sostuvo que en este caso hay un delito porque “no es una conducta de crítica política o de crítica a determinado posicionamiento. Está dirigido a mujeres que militan por los derechos de las mujeres, que se pueden identificar como feministas”. Ceretta agregó que Bacigalupo tenía actuaciones en el juzgado de familia por violencia de género y prohibiciones de acercamiento a su hija y su ex pareja. De todas formas, aclaró que la denuncia de las mujeres “apunta hacia el delito de odio y hasta ahora no había sido sometido ni denunciado por eso”.

“Con esta denuncia intentamos frenar las conductas de odio que son peligrosas para una sociedad democrática y tolerante”.

Juan Ceretta

“Me empezaron a mandar cosas que el tipo publicaba sobre mí y fotos en las que me acusaba de haber participado en la dictadura y en torturas. Cosas disparatadas, pero que se repiten”, manifestó a Sala de Redacción otra de las denunciantes, Mirtha Guianze, ex fiscal y ex directora de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH). En suma, Guianze expresó que hay que “ponerse duro cuando estas cosas se difunden”.

“Es un discurso de odio contra las feministas, y para ellos feminista es cualquier persona que trate de defender los derechos de las mujeres y de los niños”, declaró Guianze. En la misma linea, la ex directora de la INDDHH se indignó con quienes ignoran lo que el país ha logrado en derechos y calificó a estas prácticas violentas en redes como “cosas que parecen del siglo pasado”.

La abogada Alicia Deus también decidió tomar acciones legales contra estos ataques y, en diálogo con Sala de Redacción, consideró que el delito y la incentivación al odio son notorios, al igual que el “rechazo hacia las feministas” de Bacigalupo. Deus manifestó que ella no tiene actuación en política partidaria y entiende que la razón principal por la que recibió los mensajes discriminatorios es por el simple hecho de ser feminista. 

Encuadre

En conversación con Sala de Redacción, el abogado de la INDDHH y docente de la Facultad de Información y Comunicación, Martín Prats, sostuvo que en esta situación “hay una concepción machista, patriarcal, misógina y discriminatoria de la mujer en general”. Prats entiende que el discriminador provoca un discurso de odio hacia las mujeres porque para Bacigalupo es un grupo social “que no merecería los mismos derechos o poder ejercerlos de igual manera que los colectivos masculinos”.

Más allá de su problema contra el género femenino, Bacigalupo cuenta con el apoyo de varias mujeres que propagan sus mensajes. Al respecto, Deus sostuvo que “hay mujeres que tienen actitudes y posicionamientos netamente patriarcales a favor de los varones”.

De todas formas, Deus declaró que este tipo de reacciones basadas en violencia de género hablan de que las mujeres han avanzado, tienen más empoderamiento y autonomía. Además, aseguró que la mujer de hoy en día no tolera “la inequidad de género y avanza con propuestas normativas o legislativas”, lo que provoca una contestación por parte de los “violentos”. En la misma línea, Legrand afirmó que a ese tipo de personas les molesta que las mujeres accedan al famoso “techo de cristal” y ocupen lugares privilegiados en las organizaciones de las que son parte.   

Para Legrand, lo que sucede habitualmente en los casos de violencia es que la víctima se encuentra en un estado de subordinación frente a su victimario, pero en esta oportunidad el ofensor se ubica ante mujeres que ocupan un lugar importante en la sociedad. “Esta práctica es común en redes, allí parece haber un desgobierno, un mundo paralelo en el que las leyes y los sistemas de poder no existen”, declaró Legrand.

¿Qué son los discursos de odio?

Prats afirmó que los discursos de odio están latentes en la sociedad y que son manifestaciones de “posturas discriminatorias” que apuntan a “hostigar” a las víctimas. En suma, aseguró que la persona ofensora desarrolla una opinión personal de un tema, pero también busca “hacer una apología de una situación que puede entenderse como vulneradora de derechos, y así poder afectar directamente a personas concretas”. Consultado sobre cuál es el fin de estos discursos, Prats respondió que el ofensor busca mantener privilegios a través de la discriminación a colectivos que a su pensar “no merecen gozar u ejercer ciertos derechos”. 

En los discursos de odio que se manifiestan en las redes sociales el derecho a la libertad de expresión parece ser utilizado de una manera abusiva y contradictoria, ya que estos medios posibilitan la divulgación de cualquier tipo de mensajes. La libertad de expresión es un Derecho Humano que debe ejercerse plenamente, pero como todo derecho tiene sus límites. En cuanto a esto último, que refiere a las expresiones que pueden afectar derechos de otras personas, Prats sostuvo que “es aceptado que los discursos de odio que hagan apología de la violencia, discriminación o racismo no sean admitidos, y puedan ser prohibidos o regulados por normas jurídicas”. 

En otro orden, Legrand expresó que la sociedad está acostumbrada a vivir rodeada de violencia, y “vivir en ese marco es un problema, sienta bases de conflicto, de inestabilidad social, de una seguridad y política que es peligrosa”. Además, la comunicadora sostuvo que las redes aparecen como una nueva polis, basada en “lo antidemocrático, anti convivencia, con violencia masiva y odio, y si es así, es una polis bastante complicada para instalar la política como práctica social”.

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