Según un informe epidemiológico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en los tres primeros meses de 2024 se reportaron un total de 4.257.154 casos sospechosos de dengue en América. Esta cifra representa un incremento del 304% en comparación al mismo período de 2023 y de 495% con respecto al promedio de los últimos 5 años. 

Uruguay no quedó afuera y con 744 casos confirmados (426 autóctonos y 318 importados) al 23 de abril, según datos del Ministerio de Salud Pública (MSP), se discuten los motivos de este récord en el país, la comparativa con la región y si el dengue llegó para quedarse. Científicos de la Universidad de la República y la región promueven que se consideren tres medidas básicas: acceso a repelentes, erradicación del vector infectado y estrategia preventiva de vacunación.  Sin embargo, la Comisión Asesora de Vacunas no recomendó al MSP que se comience con la vacunación porque el país no tiene una tasa lo suficientemente alta.

Buenas y malas noticias

Madeleine Renom, del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y Física de los Océanos de la Facultad de Ciencias, se centró en el rol del medio ambiente. Con un análisis de variabilidad interanual, demostró que en los últimos 20 años las temperaturas aumentaron. Renom señaló que los inviernos ya no son tan fríos y que eso se debe al fenómeno del Niño, que consiste en una fase cálida en el Pacifico tropical central que impacta en las temperaturas y en las precipitaciones de Sudamérica, como también en el aumento de la frecuencia de olas de calor, sobre todo en el norte del país. A modo de conclusión y de advertencia, explicó que las olas de calor y las intensas lluvias de verano generan un escenario favorable para la reproducción del mosquito en Uruguay. 

Otro foco de discusión estuvo en las posibles causas de este récord de casos en el país y qué nos depara el futuro. Lorenzo Verger de la Facultad de Veterinaria intentó calmar las aguas y hablar de un posible descenso de casos. Respaldado por gráficas, mostró que la curva de la ciudad de Salto revela una forma de campana que implicaría una futura baja de la fuerza epidémica. Al comparar la curva real con la histórica, señaló sus coincidencias y reforzó la idea de una posible próxima caída de la densidad vectorial en el invierno. “Nos quedan dos o tres semanas más con la presencia del dengue”, sin embargo agregó que no hay total exactitud en la predicción y que cada vez hay más variantes en juego. 

Vacunas

Existen cuatro variantes o serotipos de dengue. Xavier Saez-Llorens, del Departamento de Infectología e Investigación Clínica del Hospital del Niño José Renán Esquivel de Panamá, explicó las características de la infección y por qué complican el desarrollo de una vacuna efectiva. A modo de introducción recordó que la mayor parte de los episodios de dengue grave se ven después de una infección secundaria por una variante distinta a la de la primera picadura, un tipo de infección a la que se llama heterotípica. Después de que transcurren entre 6 y 18 meses de la infección primaria, si la persona se infecta con otra variante, no hay inmunidad que la proteja. De hecho, puede ocurrir el fenómeno llamado “exacerbación mediada por anticuerpos’’. Esto  implica que en una infección secundaria con una variante distinta a la primaria, los anticuerpos generados pueden incrementar o amplificar la replicación viral. “Eso es lo que se cree que da origen a la enfermedad severa en la mayoría de los casos’’, agregó Saez-Llorens. 

Luego de hacer hincapié en que el desarrollo de vacunas ha sido desafiante a lo largo de la historia, porque una vacuna efectiva debería actuar sobre los cuatro serotipos o variantes, el doctor Saez-Llorens habló de la primera vacuna probada en 2015, la Dengvaxia del laboratorio Sanofi. El debut de esta vacuna no fue bueno. Tras la aplicación de tres dosis en una población filipina con poca incidencia de dengue, se presentó un aumento de la exacerbación mediada por anticuerpos e incluso produjo enfermedad severa en niños. Esto ocurrió por la compleja reacción inmunitaria ante la presencia de más de una variante. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que la vacuna “puede ser ineficaz’’ o un riesgo para personas seronegativas, es decir sin una infección previa. 

También mencionó a la vacuna japonesa Takeda que, según la propia empresa, indujo respuestas inmunitarias contra los cuatro serotipos o variantes de dengue. El grupo asesor de la OMS ha recomendado esta vacuna en regiones con alta tasa de dengue y no la recomienda si la mayor presencia es de serotipos 3 y 4, porque no hay eficacia del todo comprobada. Esta vacuna fue aprobada por la Agencia Europea de Medicamentos (que nuclea a los 27 países de la Unión Europea), por las agencias regulatorias del Reino Unido, Islandia, Brasil, Indonesia, Tailandia, Noruega, Colombia y Malasia.

Qué pasa con los vecinos

Los protocolos en este tipo de epidemias obligaron a los gobiernos a tomar decisiones sobre la vacunación. En enero, cuando las clínicas empezaron a verse desbordadas por pacientes con dengue, las autoridades brasileñas compraron seis millones de dosis a un laboratorio japonés. Aunque la vacuna ya se ha certificado como segura a nivel internacional, falta conocer a fondo su nivel de eficacia en grandes grupos de población. La cantidad de vacunas conseguidas permitirá inmunizar a tres millones de personas (se necesitan dos dosis por persona), en un país con más de 210 millones de habitantes. 

En Argentina, el Ministerio de Salud declaró en un comunicado de prensa del 2 de abril que hay que combatir al dengue con la eliminación del mosquito en el territorio y que la clave es el trabajo local y domiciliario. Sobre la decisión de no vacunar, se argumentó que “conlleva una enorme responsabilidad y no puede quedar sometida al interés de determinados sectores que desinforman y generan preocupación’’. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica de Argentina (Anamat) aprobó el uso de la vacuna del laboratorio Takeda contra el dengue el 26 de abril de 2023, pero el comunicado de prensa incluyó que ‘’desde aquel momento (cuando se aprobó la vacuna) ni el gobierno anterior, ni los infectólogos, ni los organismos internacionales alcanzaron el consenso para recomendarla como estrategia para incluirla en el calendario nacional de vacunación’’ y destacó que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aún no la autorizó.

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