El término “afasia”, se ha vuelto popular en el último mes, por ser la causa del retiro forzado de la actuación de Bruce Willis. El actor estadounidense, conocido por interpretar famosas películas como Duro de matar, Pulp Fiction o Sexto sentido, abandonó su profesión a causa de esta enfermedad que afecta a la comunicación.

Silvia Palermo, licenciada en Fonoaudiología y directora de la Licenciatura en Fonoaudiología de la Universidad de la República, explicó a Sala de Redacción que la afasia es un trastorno del lenguaje adquirido capaz de ocasionar una pérdida en la posibilidad de comunicarse, tanto de manera oral, como escrita. Según la profesional, existen diferentes tipos: algunos comprometen más la comprensión del lenguaje, mientras que otros afectan más la expresión del lenguaje. “Hay personas que pueden escuchar el discurso hablado y no comprender, pero sí pueden decir palabras sueltas o palabras juntas que no tienen sentido”, afirmó Palermo. Quienes tienen dificultades en la expresión “pueden comprender, pero no les salen las palabras y no pueden armar una frase adecuada”, agregó. En casos más extremos, se da lo que se denomina afasia global, en donde la persona tiene problemas en el polo comprensivo y expresivo.

Todo lo que hace el ser humano, tiene que ver con el lenguaje y la capacidad de comunicación. En este sentido, Palermo aseguró que la vida cotidiana de las personas que sufren esta enfermedad se hace muy difícil a nivel comunicativo. En el aspecto laboral tienen muchas dificultades, ya que las tareas son difíciles de comprender y concretar; en algunos casos pueden entender, pero no repetir. “Alguien que tiene esta enfermedad, no puede hacer un discurso, no puede hacer una oración, no puede decir ni una palabra”, expresó la licenciada, y explicó que dentro del diagnóstico de la afasia, se puede detectar una anomia traducida en falta de palabras. Esto surge a la hora de referirse a un objeto y no encontrar el término. Puede ocurrir lo que se diagnostica como “perífrasis de uso”: “la persona dice para qué se utiliza tal cosa porque no puede identificar la palabra que le da alusión”, comentó Palermo. Otra afección puede ser que la persona sufra parafasias semánticas, en la que, para referirse a cierto objeto, menciona términos que están dentro del mismo campo semántico, pero que no son lo mismo; o también puede tener parafasias fonémicas, que refieren a la confusión con palabras que suenan parecidas en la oralidad.

La dificultad en la comunicación es que quien reconoce estos errores es el receptor; la persona con afasia no es consciente de que está teniendo esos problemas lexicales, al menos en la primera etapa. “Es muy dura la corrección constante y el darse cuenta de no poder cambiarlo tan fácil, por eso la contención al paciente es muy importante”, comentó Palermo, quien agregó que en el momento en el que la persona es consciente de lo que sucede, surge una oportunidad para la rehabilitación.

El origen de este trastorno

Esta disfunción es causa de un evento que afecta al sistema nervioso, puede ser un accidente cerebrovascular, un tumor cerebral, una lesión cerebral, o un deterioro cognitivo por patologías propias. La fonoaudióloga aseguró que no tiene que ver con la edad “ya que puede afectar tanto en un niño con un lenguaje desarrollado que tiene un accidente de tránsito, como en un individuo que tiene presión alta y hace un accidente vascular encefálico”. El tipo de afasia que pueda tener la persona, va a depender del lugar del cerebro que se haya deteriorado.

Los pacientes pueden llegar a rehabilitarse hasta recuperar la normalidad, según qué tan grande sea la lesión, qué profundidad, y cuántos polos toque. Sin embargo, Palermo explicó que una afasia global en una persona añosa es difícil de revertir. En todos los casos, la rehabilitación está fuertemente vinculada a la causa por la cual haya llegado, acotó. “De acuerdo a lo que le pasa a la persona, se hace una serie de pruebas que evalúan el lenguaje, y de toda esa batería de pruebas se diagnostica el tipo de afasia”, detalló la profesional. A partir de ese punto, el tratamiento comienza a trabajar el lenguaje como un sistema, es decir, lo cognitivo, la intención comunicativa, la comprensión y la expresión. La afasia en sí misma, según afirmó Palermo, “es un diagnóstico, una descripción de cuál fue la consecuencia de lo que le pasó a esa persona en el sistema nervioso”.

FacebookTwitter