Inmersos de una crisis de seguridad y violencia que azota al país desde hace varios años, el domingo 20 de agosto se convocó a la población a elegir al presidente que comandará a la nación por los próximos 18 meses. Luego de dos años y medio del gobierno de Guillermo Lasso, se adelantó la fecha de las elecciones, después de que el presidente declarará al gobierno en “muerte cruzada”, tras considerar que la oposición había puesto “en jaque a la democracia”, como exclamó en el juicio político del 17 de mayo . Dentro de los ocho candidatos que disputaron el cargo, los resultados dejaron a Luisa González, candidata de Revolución Ciudadana, la corriente del ex presidente Rafael Correa, y a Daniel Noboa, hijo del empresario y político Álvaro Noboa, como contrincantes de cara a la segunda vuelta, que se desarrollará el 15 de octubre.

Bajo este contexto, el politólogo Simón Pachano manifestó a Sala de Redacción que preveía el resultado de Luisa González pero que le sorprendió que en segundo lugar quedara Daniel Noboa, quien terminó siendo el gran triunfante de la primera vuelta. “La votación de Noboa fue una sorpresa para la mayor parte de las personas, entre las que me incluyo”, afirmó. Según dijo, “hay varias hipótesis al respecto” y una de ellas “es el efecto del debate” televisivo que se realizó el 13 de agosto. Entre otras teorías, el politólogo entiende que el cambio de paradigma puede ser producto de “la votación de los jóvenes o debido a su rechazo a la confrontación, como demostró en el debate”.

Ese debate contó con la presencia de siete de los ocho aspirantes a la presidencia, ya que Christian Zurita, quien reemplazó a Fernando Villavicencio, no pudo asistir debido a que su candidatura a la presidencia aún no había sido aprobada. Los resultados finales de las elecciones dejaron a González como la candidata con más votos, tras alcanzar un 32,24%, mientras que lo secundó Noboa con 23,78%, y Zurita terminó tercero, con 16,49% del apoyo.

Tras la sorpresa de la primera vuelta de las elecciones, la incertidumbre es total acerca de lo que será el cabeza a cabeza entre González y Noboa. Pachano no tiene certezas sobre el resultado, pero sostuvo que las claves estarían en la capacidad de Noboa en atraer a la “enorme tendencia anticorreista”, la cual se posiciona en lugares antagónicos a González, la otra candidata. Para llegar a eso, el politólogo entiende que “deberá abandonar su posición de no confrontar con ese sector”. Por otra parte, aseguró que la campaña de candidatos tiene que apuntar a la credibilidad en el pueblo y que esto se puede lograr con colocar sus temas en agenda y “obligar al otro a situarse en ese campo”.

Marca de sangre

Villavicencio, conocido por su periodismo investigativo a través del que hizo denuncias en contra del ex presidente Correa, contra irregularidades del gobierno y hasta hechos de corrupción con policías y el narcotráfico, fue una de las figuras prominentes que se alzó para la candidatura. Sin embargo, el 9 de agosto, fue asesinado en circunstancias que han conmocionado al país. El candidato salía de un acto político en Quito, cuando al ingresar al automóvil recibió no menos de 30 disparos, tres de los cuales impactaron en su cabeza. Era candidato del movimiento Construye, que se había aliado con Gente Buena, que enfoca su campaña en la lucha contra el narcotráfico y su influencia en el gobierno ecuatoriano. Finalmente su cargo fue ocupado por Christian Zurita, periodista y persona de extrema confianza del ex candidato.  En el momento de su votación, como en sus movimientos en los días previos a las elecciones, Zurita portó chaleco antibalas, casco protector y se lo vio rodeado de fuerza policial.

Votación de Christian Zurita.

Días antes de morir, Fernando Villavicencio había informado que había recibido amenazas en respuesta a sus investigaciones y sus proyectos a futuro. Horas antes de ser asesinado, expresó en un discurso: “Ustedes son un pueblo valiente y yo soy valiente como ustedes. Ustedes son quienes me cuidan. Vengan que aquí estoy. Dijeron que me van a quebrar, aquí estoy, aquí está don Villa. Que vengan los capos del narco, vengan, que vengan los sicarios, que vengan los vacunadores. Se acabó el tiempo de la amenaza”. Estas conexiones llevaron a que su muerte fuera vinculada con el narcotráfico, lo que arroja una sombra de preocupación sobre el sistema político y de seguridad en Ecuador. Pese a especulaciones de prensa o diferentes sectores políticos, Guillermo Lasso lo vinculó con el crimen organizado.

Antes de Villavicencio, en julio fueron asesinados de manera similar otros políticos y candidatos, como el alcalde de Manta, Agustín Intriago, y el candidato a asambleísta por Esmeraldas, Ryder Sánchez, de la alianza Actuemos, que lidera el ex vicepresidente Otto Sonnenholzner. Además, el 5 de febrero habían matado a Omar Menéndez, candidato de Revolución Ciudadana a alcalde de Puerto López, a un día de la elección de autoridades municipales. Posterior a la muerte de Villavicencio, Pedro Briones, del Partido de Revolución Ciudadana, fue asesinado a balazos, lo que resalta la creciente violencia política en el país.

Algunas investigaciones de Villavicencio se centraban en la plata que financiaba las campañas y el dinero que entraba al fisco. Era un gran crítico de Rafael Correa, incluso sus investigaciones contribuyeron a condenar a prisión por ocho años al ex presidente, quien se encuentra exiliado en Bélgica. Villavicencio denunció corrupción dentro de la policía y la acusó de facilitar la actividad de grupos criminales; también resaltó el “dinero narco vinculado a las campañas y gasto público”, tema que manifestó en diferentes entrevistas ante la prensa. Entendía que estos grupos solventaron las campañas políticas para tener control de las empresas que eran contratadas, las que eran elegidas como mecanismo para lavar dinero.

Además de las tragedias personales, el contexto político está marcado por la polarización y la fragmentación. Los debates electorales se centraron en temas como la seguridad y la mano dura contra la delincuencia, en un intento por abordar las preocupaciones sobre la creciente violencia en el país. Mientras que algunos candidatos, como Villavicencio, enfatizaron la lucha contra el narcotráfico otros, como Luisa González, responsabilizaron de violencia en el país al actual gobierno de Lasso y “a un Estado tomado por las mafias”, tal como expresó la candidata en expresó en su cuenta de Twitter.

Acerca del debate, salió favorecido fue Noboa, quien manifestó en entrevista para La Posta, medio de comunicación de Quito: “Todo estaba diseñado para que el debate sea el amplificador. Fuimos muy determinados, tuvimos una buena actuación según la gran mayoría”. El candidato sostuvo que el pueblo está más comprometido con las elecciones y que eso fue clave para el incremento de votos que obtuvo: “Siete de cada diez ecuatorianos vieron el debate. Antes teníamos un 48% de conocimiento nacional, ahora un 82%. El amplificador fue el debate. Teníamos que tener todo perfecto”.

Muerte cruzada
Tras dos años de gobierno y una serie de investigaciones, para evitar censura y en rechazo al juicio político que intentó hacer la oposición y quedó trunco por no alcanzar el mínimo de votos, el presidente Guillermo Lasso utilizó un recurso constitucional y disolvió el parlamento aplicando la denominada “muerte cruzada”. El mandatario afirmó que tomó esta medida porque el parlamento quería “desestabilizar al gobierno, la democracia y el Estado”.

Estas investigaciones revelaron una trama de corrupción a nivel estatal que se destaparon a través de Danilo Carrera, cuñado del presidente. Se lo acusó de “delito de peculado”, por no terminar un contrato entre la empresa pública de flota petrolera y un consorcio de derivados de petróleo. La Contraloría concluyó que los contratos eran perjudiciales para las arcas públicas. Ante ese escenario, el 16 de mayo, Lasso compareció ante el pleno legislativo, en el cual no asistió al derecho a réplica, anunciando así la muerte cruzada y el permiso para gobernar por decreto.

Ecuador atraviesa el peor momento de su historia a nivel inseguridad, algo que se refleja en los magnicidios, pero también en las estadísticas, ya que en 2022 hubo 22,32 homicidios por cada 100.000 habitantes, la cifra más alta de la historia del país.

FacebookTwitter