“¿Ha tenido Ud. relaciones sexuales con personas que a su vez hayan tenido relaciones con personas del mismo sexo?”, se preguntaba hace pocos meses en uno de los formularios de donación de sangre de la mutualista Círculo Católico. En este tipo de preguntas no sólo se evidencia la discriminación por pertenecer a una población de riesgo, sino que “hay hasta una contradicción lógica, porque vos no podés conocer las prácticas sexuales de la persona con la que estás teniendo prácticas sexuales”, comentó Diego Puntigliano, miembro del colectivo Ovejas Negras

Hasta el momento no existe una reglamentación propia del Ministerio de Salud Pública que regule los procedimientos de la extracción de sangre, sino que las mutualistas se guían por la reglamentación del Mercosur. Hasta 2014 regía una norma dentro de los decretos 384/000 y 385/000 en la que se prohibía la donación a “hombres que hayan tenido relaciones sexuales con otros hombres y las parejas sexuales de ellos”. Aunque la norma ya no está vigente, algunas mutualistas no han eliminado de los formularios de donación la pregunta que busca identificar a quienes no cumplen con el requerimiento.

La razón detrás de la atención sobre la sexualidad de los donantes está relacionada con la probabilidad de contagio del virus de inmunodeficiencia humana (HIV): la probabilidad de que un hombre homosexual sea portador de enfermedades como el VIH sube considerablemente en comparación con la población promedio, por lo que se solía excluir a este grupo para disminuir las posibilidades de contagio. Aunque toda la sangre donada se somete a estudios rigurosos de detección del virus, durante el denominado “período ventana” de su incubación los estudios todavía dan negativos. Este período es de al menos un mes, por lo que todos los contactos de riesgo dentro de ese período previo a la extracción deberían de ser declarados para evitar una infección accidental.

La norma se redactó cuando todavía existían “rastros de la paranoia de la epidemia pos sida”, según dijo Puntigliano. En 2016, en el marco del Día Mundial del Donante de Sangre, el colectivo Ovejas Negras lanzó la campaña “Donación igualitaria”, que buscaba denunciar la discriminación sufrida por las personas homosexuales al momento de donar sangre. En ese entonces, el colectivo tenía la intención de que se prohibieran las preguntas que en los formularios apuntaran a una segmentación de los donantes según su pertenencia o no a una población de riesgo. En cambio, se proponía que en el cuestionario se hiciera referencia a prácticas de riesgo.

Precisamente, eso es lo que ocurre en los centros de salud que están bajo la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), donde las preguntas ya no apuntan a la persona sino hacia las prácticas sexuales. Lourdes Viano, directora del Servicio Nacional de Sangre, banco común a todos los hospitales del país, explicó a Sala de Redacción que todas las preguntas que se realizan en los formularios se basan en el decreto del Mercosur, en el que se expresa que se debe de interrogar a todos los donantes acerca de situaciones y conductas de riesgo para el contagio con el virus del sida.

“Cada mutualista puede formular la pregunta como le parezca más adecuada, en función de minimizar la posibilidad de contagio”, comentó la doctora, y agregó: “Tenemos que tratar de que en un período corto de tiempo se tenga la menor cantidad de ruido y la menor cantidad de presión de llegar a un diagnóstico para asegurar que quien reciba la donación no tenga consecuencias negativas”. La directora informó que el año pasado el ministro de Salud Pública resolvió crear una comisión que se encargue de la regulación sobre la donación de sangre. “Creemos que cuando salga un consenso éste va a contemplar muchas cosas”, afirmó Viano.

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