Después de haber anunciado su retiro de la actividad política hace un par de años y de no haber obtenido respaldo del candidato a la presidencia por su partido, Ernesto Talvi, el senador del Partido Colorado Pedro Bordaberry está transitando sus últimos meses en el Parlamento. Uno de sus últimos impulsos fue la presentación de un proyecto de ley que propone la habilitación de 50 escuelas públicas de gestión privada.

De acuerdo a la propuesta, estos centros de educación inicial y primaria estarían ubicados en zonas de contexto crítico y buscarían atender a la población más vulnerable. El proyecto de ley las presenta como escuelas de tiempo completo que funcionarían por un mínimo de ocho horas, con servicio comunitario de comedor. Además, los centros podrían obtener un financiamiento público de $12.500 mensuales por alumno que se destinaría a los beneficiarios de la Tarjeta Uruguay Social del Ministerio de Desarrollo Social que tengan hijos menores de edad a su cargo.

En diálogo con Sala de Redacción, Bordaberry cuestionó el nivel educativo de buena parte de los ciudadanos uruguayos y por ello consideró que su propuesta contribuiría de buena forma a alcanzar mejores niveles en la población. El legislador recordó la creación de los primeros centros Caif en Uruguay durante el primer gobierno de Julio María Sanguinetti, a los que describió como “centros de atención a la infancia y la familia que han sido un instrumento formidable de funcionamiento en atención a la primera infancia, con un esquema público y privado”. Además, se apoyó en la experiencia de los liceos Jubilar e Impulso, que funcionan en ese régimen desde hace algunos años.

Sin embargo, el integrante del Consejo de Educación Inicial y Primaria, Héctor Florit, manifiestó a Sala de Redacción que la creación de estos centros no es viable y que ya existen escuelas públicas de ocho horas en las que los niños acceden a un servicio de alimentación, inglés, arte y participan en campamentos. Para Bordaberry “es necesario tener instituciones con las flexibilidades suficientes para atender a una población que necesita una atención mucho más asesorada y que a veces la burocracia del estado no le permite llegar”.

Contrapunto

No obstante, Florit argumentó que el legislador colorado no tiene conocimiento sobre cómo funcionan realmente las escuelas públicas ni del costo que suponen por cada alumno. Según el consejero de Primaria, es más sale más caro tener una institución privada subvencionada por fondos públicos que a través de la estructura de la Administración Nacional de Educación Pública. Florit defendió también el valor de los maestros de escuelas públicas, que son seleccionados a través de concursos en los que quedan quienes tienen mayor puntaje.

El senador aclaró que entre las principales diferencias de estas escuelas, a las que llamó “comunitarias”, con el resto de las escuelas públicas del país sería la existencia de una mayor flexibilidad en la gestión. “Actualmente hay algunas buenas experiencias con fondos públicos, como en Casavalle, que están teniendo mucho éxito”, agregó. Consultado sobre si la propuesta había sido conversada con Talvi, que entre sus promesas de campaña ha hablado de generar 200 nuevos centros educativos, respondió: “No, con el señor Talvi no he conversado. Es público y notorio que no ha sido así”.

Más allá de defender el proyecto de ley presentado este año, Bordaberry contó que perdió las esperanzas de que se apruebe la  habilitación de los 50 centros, ya que la actual legislatura ya finalizó su actividad y se continuarán realizando hasta el 15 de febrero de 2020 únicamente sesiones extraordinarias o de la Comisión Permanente. “La idea siempre es sumar  en lugares donde a veces no hay flexibilidad suficiente como para llegarle a una cantidad de niños y niñas”, concluyó el senador.  

FacebookTwitter